La serie que conquista el corazón de los espectadores a través de sus personajes

El primer episodio de This Is Us representa claramente lo que nos vamos a encontrar a lo largo de sus dos temporadas completas: una suerte de melodrama intenso, que tiene espacio para la ternura, el humor, la familia, el drama y la sorpresa. Todos los ingredientes que hacen especial esta serie se encuentran presentes desde el capítulo piloto, y esa constancia es una de las claves de su éxito, obra y gracia de su creador, el productor y guionista Dan Fogelman. Aunque no sería justo atribuirle todo el mérito, puesto que la dirección (Glenn Ficarra, John Requa, Silas Howard, Craig Zisk o Sarah Pia Anderson, entre otros), la música, el diseño de producción y sobre todo el espectacular reparto de esta serie funcionan tan bien como otros grandes éxitos televisivos recientes. Salvando las distancias argumentales y temáticas (no tan distintas, a priori, como se podría esperar), un producto tan bien terminado como This Is Us me recuerda a otra maravillosa producción televisiva como Breaking Bad.

Mandy Moore y Milo Ventimiglia en la serie This is us.La gran virtud de This Is Us es la de construir personajes reales, con problemas con los que cualquiera de nosotros podría empatizar, en mayor o menor medida, y hacerlos tan cercanos que se les coge cariño de inmediato. Es una serie de personajes, el verdadero motor del drama, y en ese punto sería imposible no destacar las figuras de Mandy Moore, Milo Ventimiglia, Sterling K. Brown o Chrissy Metz, por citar solo algunos nombres, quienes transmiten verdad en sus interpretaciones. Es una de esas raras excepciones en las que guion e interpretación van de la mano, mejorándose mutuamente, en cada uno de los momentos clave del capítulo, incluidos personajes invitados, niños o secundarios. Absolutamente todos los personajes que aparecen ante nuestros ojos en la ficción de NBC tienen su importancia y su momento decisivo.

Junto a los personajes y el extraordinario casting, la narración es el otro punto fuerte de This Is Us. Esa excepcional manera de contarnos los hechos en diferentes líneas temporales, avanzando a la hora de mostrarnos la vida de esta familia, ordinaria y extraordinaria al mismo tiempo, supone un reto mayúsculo cuando, sobre todo en la primera temporada, nos encontramos capítulos que (casi) eluden la continuidad clásica de un drama de estas características. Por supuesto, hay líneas temporales que avanzan (la relación de Randall con su padre biológico, Kate y Tobie, la carrera de Kevin…), pero todo se retuerce de tal manera que cada episodio habla sobre un tema en concreto, lo cual prima sobre esa continuidad narrativa. De esta forma, los guionistas utilizan las diferentes líneas temporales para hablar de lo que verdaderamente les importa, haciendo avanzar, además, la trama. Chapeau.

Chrissy Metz y Justin Hartley en This is us.Esa primera temporada, que comenzó en 2016, dio paso a una segunda tanda de episodios que concluyó hace muy poquito, con uno de los episodios más intensos que se recuerdan. De hecho, la segunda mitad de esta última temporada ha sido lo más intenso de una serie ya de por sí intensa. Hemos tenido tiempo suficiente para conocer, entender y amar a estos personajes, y los guionistas han sido conscientes de ello. Así, todo se vuelve un poquito más oscuro, rompen un poquito el interior de estos personajes para llevarlos al estado anímico más extremo. Pero, y eso es lo genial de esta serie, siempre hay un resquicio para la esperanza, para comprender lo que les ha llevado a ese punto y saber que, tras tocar fondo, van a salir a flote. Para, en definitiva, desear tener una familia así, incluso para invitarte a ser mejor persona. Hasta ese punto llega This Is Us, que nos ofrece una visión casi irreal, utópica, de lo que debe ser un padre. El paradigma del cabeza de familia es Jack Pearson, interpretado por un carismático Milo Ventimiglia, que marca el culmen de a lo que puede aspirar uno como padre en el futuro.

This Is Us puede ser tachada fácilmente de melodrama, telenovela de ricos o “terrorismo emocional”, pero eso sería quedarse en la superficie de una serie que cuida a sus personajes, que busca la emoción y la empatía sin pretender caer en la lágrima fácil o recrearse en el drama, y que transmite una serie de valores. Valores que han visto su recompensa en el reconocimiento que ha recibido la serie desde su estreno, desde el Sindicato de Actores y Guionistas hasta los Globos de Oro y los Emmy, pasando por el American Film Institute. Ahora nos tendremos que quedar con los varios cliffhangers que nos ha dejado esta season finale hasta el estreno (sin fecha todavía) de la tercera temporada, y deseando tener noticias sobre la renovación para una cuarta o quinta entrega. Seguramente antes del estreno de esta tercera temporada podremos ir degustando lo nuevo de Dan Fogelman, Life Itself, película que escribe y dirige y cuyo primer tráiler promete traernos, en pantalla grande, la misma emotividad y ternura que This Is Us, algo que, pase el tiempo que pase, cuando está bien hecho, siempre cala en el gran público.

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