Sense8

Tras las buenas críticas obtenidas en 2016, el proyecto vuelve a la carga y promete más acción.

Las hermanas Lilly y Lana Wachowski estrenan la segunda temporada de la serie Sense8. Este proyecto apadrinado por Netflix viene precedido por muy buenas críticas, después de que la temporada pasada fuera uno de los trabajos televisivos que tener en cuenta.

Durante los 15 capítulos emitidos en 2016, las madres de la saga Matrix volvieron a la ciencia ficción, aunque fuera para la pequeña pantalla.

El argumento parte de ocho adolescentes que, tras cumplir veintisiete años, descubren que pueden comunicarse entre ellos, a pesar de no estar en el mismo lugar. La trama va incluso más allá, ya que comparten sus habilidades, secretos, conocimientos y experiencias, lo que los convierte en extremidades de un mismo ser.

De esta manera, las Wachowski presentan un reparto muy variado. El público conocerá en qué punto confluyen las vidas de un conductor de autobús, una hacktivista transexual, un policía, un ladrón, una química, una DJ y un actor de telenovelas.

Aquí es donde se aplaude la labor del productor, ya que tuvo que organizar rodajes por todo el globo terráqueo, desde Chicago hasta Bombay, pasando por México, Nairobi o Reikiavik. Un verdadero quebradero de cabeza, sobre todo si se tiene en cuenta que los personajes están continuamente interactuando y nunca llegan a contactar físicamente.

Como era de esperar, cada miembro del grupo sigue su propia línea argumental, mientras que, en paralelo, desarrollan la trama global. En este apartado es donde se enriquece el proyecto. A quien comience la serie, por la temática puede recordarle a Héroes, aunque el público reconocía al instante quién era el protagonista y quiénes eran los secundarios.

La vuelta de tuerca que ofrece Sense8 se basa en lo contrario. Las directoras de este guion han dado a cada personaje el mismo peso en cada episodio, como si lo hubieran dividido con una calculadora. Por ello, el espectador no estará en una escena más de dos minutos, y esto le ofrecerá agilidad. Si un personaje o historia aburre en un momento determinado, no pasa nada: espera otra ramificación de la trama, no tardará.

Esta serie no es solo ciencia. Ni mucho menos. Al percibir esta nueva manera de comunicarse, el guion les da la posibilidad de volver a nacer, experimentar la alegría, la tristeza, la furia o el sexo. Hay acción, romance, drama y comedia, temáticas incrustadas minuciosamente y que endulzan o energizan determinados momentos de cada episodio.

El humor toca a los españoles de cerca, ya que gran carga de este sentimiento vendrá de la mano del intérprete nacional, Miguel Ángel Silvestre, que encarna a un actor de culebrones que debe ocultar su homosexualidad para así seguir recibiendo papeles de galán latino.

En cuanto a la primera temporada, los espectadores pudieron empatizar con los protagonistas, así como empaparse de sus intenciones y formas de ver la vida. Quizás se echara de menos un argumento global que implicara mayor peligro para los personajes, aunque esta necesidad se cubrió bastante bien con la aparición de Whispers, un enemigo que también disfruta de las habilidades de los sensates y quiere capturarlos a todos para matarlos.

De hecho, desde este punto comienza la segunda temporada, con estos cazadores rozándoles los talones. Por ello, se espera más acción o que los miembros del equipo lleguen a conocerse físicamente, lo que dará lugar a más sentimientos y reacciones entre ellos.

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