Las mujeres siempre tienen que plantar cara

Poster de la película

Pocas veces se ajusta una clara caligrafía en el dominio del lenguaje cinematográfico en una ópera prima; Revenge es la excepción. Escrita y dirigida por la directora y guionista francesa Coraline Fargeat, Revenge pone de manifiesto el poder de la transformación femenina en un contexto puramente masculino mediante multitud de metáforas y guiños al cine de acción y sus derivados, tanto tarantinescos o carpenterianos como de la más pura serie B.

Tres socios se reúnen en una casa en pleno desierto para organizar una jornada de caza, pero en esta ocasión uno de ellos se ha llevado a una “amiguita”. Este es el planteamiento de Revenge, una ópera prima que ha puesto patas arriba el género de acción con su potente e impresionante violencia extrema ligada al humor.

El viaje es el de siempre: alguien hace algo malo a una inocente, el público se pone de parte de la víctima, y esta vuelve muy cabreada a devolver golpes. De eso se trata. Coraline Fargeat cambia varios paradigmas de este género atiborrándolo de un estilo visual poderoso, aporta a su protagonista una sensibilidad femenina y llena de talento su proceso de transformación de manera simbólica y expresionista, dando más importancia a las sensaciones que a lo que realmente está pasando. Aquí yacen los verdaderos valores de la obra, en cómo arruinar la vida de unos miserables con estilo propio y un crecimiento en el personaje de Jen (Matilda Lutz), excelentemente contado de forma progresiva y según las necesidades de la historia y del propio género.

Revenge posee la esencia del western con toques de cine gore y secuencias tan excesivamente grotescas que acaban haciéndote reír. Una obra magnífica que, más que otras, merece la pena ver en la gran pantalla por su magnífico montaje, en el que también ha participado la propia directora, y la excepcional dirección de fotografía de Robrecht Heyvaert.

“Las mujeres siempre tenéis que plantar cara”, grita embadurnado de sangre uno de los antagonistas de esta película mientras agarra del cuello a Jen, ese monstruo convertido en una nueva heroína moderna gracias a la directora Coraline Fargeat.