Aquí estamos, en pleno hoy y ahora del mundo posverdadero. Aunque de repente parece que llevemos mucho tiempo así, lo hemos descubierto solo hace poco, y ya no hay vuelta atrás. Cualquier tipo de cine es y siempre ha sido cine de una verdad subjetiva, y cualquier festival de cine, la centralización de lo que define la posverdad. De ahí que os proponga una (pos)crónica de L’Alternativa, Festival de Cine Independiente de Barcelona, la plataforma que le permite a uno sumergirse completamente en lo posverdadero de calidad. Merece su título como (pos)crónica, sobre todo porque es parcial, selectiva y, como siempre, muy subjetiva.

Madrid, año (pos)crisis

L'Alternativa - Niñato (Adrián Orr)Niñato (Adrián Orr – España)

Recién galardonado en la sección Las Nuevas Olas del Festival de Sevilla 2017, el primer largometraje del cineasta madrileño Adrián Orr es el retrato de un ejemplo en concreto de algo muy común en la realidad española después de la crisis: un hombre de casi cuarenta años de edad, en paro, que cuida a tres niños y comparte vivienda con su madre y hermana. Aunque tenga una afición, el rapeo, no llega a convertirla en algo provechoso como para ganarse la vida, o por lo menos pagar el comedor del cole de los niños. No obstante, el documental no lo expone como un drama, más bien como la aceptación y la comodidad que al final surge al acostumbrarse uno a las incomodidades de un espacio pequeño. Ese espacio da una sensación casi claustrofóbica debido a la manera en que Orr filma a sus personajes: siguiéndolos con la cámara “pegada”, manteniendo el encuadre muy cerrado y con poca luz. A lo largo de la hora de duración de la película esa manera resulta efectiva para crear un mundo cinematográfico propio, pero también juega en su contra, al manifestar una falta de reflexión más profunda. A veces es insuficiente solamente querer a su personaje y conocerle desde los años de adolescencia, como es el caso de Niñato. Porque lo que se queda fuera del encuadre se queda fuera también para el espectador.

 

¿Hace falta un muro en las (pos)fronteras?

L'Alternativa - El mar, la marEl mar, la mar (Joshua Bonnetta, J. P. Sniadecki – EE. UU.)

La frontera entre México y Estados Unidos es un tema politizado a todos los niveles y explotado ya en (casi) todos los géneros de creación audiovisual: ficción, documental, docudrama, instalación, incluso realidad virtual. ¿Qué más se podría aportar a ese tema, tanto a nivel de contenido como visual? La respuesta surge en la pieza El mar, la mar, el resultado de la colaboración de Joshua Bonnetta y J. P. Sniadecki con el Sensory Ethnography Lab, el laboratorio experimental de la Universidad de Harvard. A través de imágenes poéticas y un uso del sonido realmente heterodoxo, lo importante de esta película es que invita a abstraerse de un conjunto de voces politizadas y da voz propia tanto al paisaje transfronterizo como a los seres humanos que lo habitan. Nunca llegamos a ver sus caras, únicamente las imágenes que refuerzan sus relatos a nivel sensorial. De ahí los cineastas no se limitan a exponer solo un lado del desastre; entre las voces de los entrevistados oímos tanto a los migrantes que atraviesan el desierto como a los agentes de control fronterizo y a los que viven en el otro lado, en la tierra prometida. Pero al final lo que les interesa más a Joshua Bonnetta y J. P. Sniadecki es crear un poema a través de todos estos elementos visuales y auditivos. Cada elemento por separado puede carecer de una claridad de significado, pero juntos se transforman en una experiencia muy vívida. Tal vez es un ejemplo de cómo con película de 16 mm se puede crear una sensación igual de fuerte que la que debe provocar la reciente pieza de realidad virtual Carne y arena, de Alejandro González Iñárritu.

 

(Post)sueños en la tierra de la posverdad

L'Alternativa - California dreams (Mike Ott)California dreams (Mike Ott – EE. UU.)

California dreams, el documental ficcionalizado o la ficción con elementos de documental del realizador norteamericano Mike Ott, podría ser la representación más clara de lo que hoy está de moda llamar posverdad. Los protagonistas de su (docu)ficción son los típicos soñadores americanos, aspirantes a actores, a vivir en la tierra de los sueños: California. Y aquí empiezan las paradojas: ya viven en el “Estado de Oro” y vienen a una audición (suponemos que del mismo Orr). En adelante descubrimos las historias detrás de cada uno: situaciones familiares difíciles, encuentros sexuales incómodos, búsquedas de trabajo y de amor en vano. Todo se revela en las conversaciones con un tal Cory Zacharia, el actor (?) recurrente en las películas de Orr, que poco a poco se convierte en el protagonista de este tejido de historias y personajes. Son estas conversaciones supuestamente espontáneas lo que más te reafirma sobre el componente documental de lo que ocurre, mientras que la cinematografía demasiado perfecta y las cosas cada vez más perturbadoras que cuentan te hacen volver a dudar. No está claro si Mike Ott construye sus personajes a partir de sus audiciones o construye audiciones a partir de sus personajes, ni si se está riendo de ellos o con ellos. Lo único que deja claro es que no hace falta saber si la historia es verdadera para poder empatizar con ella.

 

A la espera del (pos)capitalismo

L'Alternativa - La fábrica de nada (Pedro Pinho)La fábrica de nada (Pedro Pinho – Portugal)

El film de tres horas de duración del cineasta luso Pedro Pinho y su colectivo Terratreme goza de éxito festivalero: tras ser galardonado con el premio FIPRESCI en el Festival de Cannes, se llevó el Giraldillo de Oro en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y ganó el premio al mejor largometraje en la sección oficial de L’Alternativa. Por su duración esta obra es a priori menos competitiva en el mercado comercial, pero por su trama concordante con la realidad del mundo capitalista es bastante accesible para el público de todos los gustos. Además de contar una historia con la que es fácil empatizar sobre la lucha de los obreros por su derecho a trabajar en una fábrica (aunque esta ya no cumple los criterios de rentabilidad), la película incorpora elementos interesantes para poder ser llamada insólita. Desde el principio se define como una ficción, pero que parte de un lenguaje cinematográfico más propio del documental. De repente integra secuencias al estilo del ensayo que llevan en sí la base teorética sobre la crítica del capitalismo. Por otra parte, hay entrevistas a los actores de la película, actores no profesionales, antiguos empleados de una fábrica que sufrió un destino similar en la vida real. Y, por si fuera poco, a esta amalgama de niveles de representación se añade el toque casi surrealista de algunas secuencias, la más destacable una irrupción inesperada en el musical que, por toda su absurdidad, se explica de manera genial. Y nos propone otra capa para la reflexión.

 

El sabor de la (pos)guerra

L'Alternativa - Taste of cement (Ziad Kalthoum)Taste of cement (Ziad Kalthoum – Alemania, Líbano, Siria, Emiratos Árabes Unidos)

Imágenes de una ciudad grande: puerto, paseo marítimo, luces de coches y anuncios comerciales. Grúas. Podría ser cualquier ciudad europea, e incluso hace tiempo la llamaron “el París del Este”. Solo las brechas en las paredes, a través de las cuales notamos el color turquesa del mar, conservan recuerdos de la guerra que ya hace más de veinte años se supone que acabó aquí. Ziad Kalthoum, el cineasta de origen sirio, se encarga de hacer el retrato onírico de las reconstrucciones de la capital libanesa, donde, irónicamente, ahora trabajan los exiliados sirios. No recurre a los testimonios o entrevistas, nos muestra su cotidianidad a través de imágenes increíblemente bellas, a la vez distantes y penetrantes. La cámara del director de fotografía, Talal Khoury, se mete en los lugares más insólitos, ya sea una mezcladora de cemento o los ojos de las personas, en los que se reflejan las imágenes de la guerra vistas en la tele o las pantallas de los móviles. Tanto empeño en encontrar lo estético en lo feo y normalmente mostrado de modo sensacionalista ya presupone los ataques por parte de la crítica. Mientras que es socialmente reprochable la estetización del sufrimiento, Ziad Kalthoum la emplea como el instrumento para llegar a su público. Y su público es el público festivalero, supuestamente intelectual y progresista, sentado en las butacas cómodas de las salas de cine. Al terminar la película, se marcharán a sus casas. Al terminar la guerra, los constructores sirios se marcharán para reconstruir sus casas. Al terminar el festival, Taste of cement se marcha con la mención especial.

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