Ya se venía avisando desde hacía un tiempo: La Bella y la Bestia iba a ser una revisión del clásico de Disney (por cierto, el favorito de un servidor). No esperábamos gran cosa: muchos criticaban la elección de Emma Watson como la carismática Bella y otros opinaban que simplemente iba a ser una maniobra de la famosa productora para sacar dinero (no faltaban a la verdad); pero lo que es innegable es que esta versión del musical de animación ha querido estar a la altura y para muchos lo ha conseguido (recordemos que fue el primer film animado en ser nominado al Óscar a la mejor película en el año 1992). En ella encontramos varios factores que han jugado a su favor y que han hecho que se consiga el gran logro de ser la cinta familiar más taquillera de la historia en su primer fin de semana y la séptima en el ranking global. Pero también hay que decir que muchos otros han jugado en su contra, y por eso mismo vamos a decir por qué sí y por qué no aceptamos la nueva versión del cuento francés. Solamente un último aviso: las razones pecarán de falta de objetividad y harán que suban los niveles de azúcar en sangre.

1. La nostalgia

Y es innegable: esta película ha llevado al cine a personas que no pisaban una sala desde hacía años, todo para rememorar algo que ya habían vivido, como un déjà-vu. Imposible que no se dibuje una sonrisa en la cara de todo aquel que haya crecido con esta historia.

2. La unión generacional

Los que ya vivimos la versión del año 91 veíamos imprescindible que los niños de hoy supieran lo que es un clásico de Disney de verdad. Porque Dory mola, pero Lumière mola mucho más.

3. La banda sonora

Simplemente inolvidable. La belleza estará siempre en las letras de todas y cada una de las canciones del libreto, con alguna nueva incorporación; no chirrían, tienen su espacio, y se les da su justo protagonismo.

4. Mayor dramatismo

Estaba claro que habría nuevo contenido en la historia, porque hay casi 40 minutos de nuevo metraje en el remake. Se ahonda en los conflictos personales y se da explicación a muchas incógnitas que antes ni se trataban, cosa que agradecerán los niños de treinta años que hoy llevan a sus retoños a ver la película.

5. Adaptación a los nuevos tiempos

Los tiempos cambian, la sociedad se reinventa y va hablando de temas que antes eran tabús. Aquí encontramos a una Bella feminista (inventora, por cierto, de una versión bastante peculiar de la lavadora), hay apertura y normalización de los personajes homosexuales (o como dicen en la película, “pegajosos”) y presencia de personajes de raza negra.

6. Visualmente espectacular

La fotografía y los decorados son mejores de lo que se esperaba, incluso los colores, que pasan de la más absoluta oscuridad hasta los más vivos y alegres según va corriendo el metraje.

1. El doblaje

El punto más flojo sin duda. Los que quieran ver la película en su versión original no tendrán problema. Los que estén acostumbrados a la versión en castellano verán que el doblaje deja a veces mucho que desear. Aquí, un firme defensor de que los musicales deben escucharse con las voces y letras originales (para bien y para mal).

2. La dirección

No hace nada por enriquecer la película, se limita a imitar a su antecesora. Está claro que Bill Condon es de la opinión de que si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?

3. El guion

Sí, los guionistas se ciñeron a copiar la historia, con los mismos argumentos y diálogos, y es por eso que se agradece que se tomen pocas licencias. Si en La Cenicienta les funcionó, pues ahora no iban a ser menos.

4. La señora Potts

Doblada por Emma Thompson, la señora Potts está para lo que está: cantar la canción principal de la película, y se acabó. Siendo un personaje tan entrañable y carismático en la cinta animada, en esta roza la pedantería, aparte de la inexpresión del personaje. Problemas de efectos especiales, suponemos.

5. El mensaje

La moraleja sigue siendo la misma, no hay duda. Pero incluso teniendo delante a una protagonista mucho más feminista y con mensajes más reivindicativos, el final es el de siempre. Y ahí sigue presentándose un debate que, a priori, no parece que vaya a acabar. ¿Termina Bella con un hombre que la maltrata? ¿Es él el que cambia o es realmente ella la que lo hace por él? Y si Bella hubiera sido el monstruo que secuestra a un joven campesino, ¿acabarían juntos?

 

Como siempre, nunca llueve a gusto de todos, pero esto es La Bella y la Bestia de carne y hueso, sin trampa ni cartón. Y a fin de cuentas, en la vida real, ¿a quién no le gustan los finales de cuento de hadas?

¿Te ha gustado? ¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on Twitter