Vida y misterios de la dama de blanco

Decía J. R. R. Tolkien que no todos los que deambulan están perdidos. Esa podría ser una incógnita, otra más, en el universo creado por Gillian Flynn en su novela Heridas abiertas, convertida en una serie de ocho episodios para HBO dirigida por el talentoso Jean-Marc Vallée.

Hay lugares donde uno se queda, y lugares que quedan en uno. Win Gap está ubicado en el condado de Northampton, en el estado de Pensilvania. Uno de esos pueblos que se parecen a todos los demás, pero que en realidad no tiene nada que ver con ningún otro sitio. Camile Preaker (Amy Adams) trabaja como periodista en la ciudad hasta que es enviada a Win Gap, su pueblo natal, donde se han cometido varios asesinatos de niñas. Poco va a tardar en rememorar los motivos por los que se fue. Bocanada a bocanada, Camile volverá a respirar este aire de calma tensa en una atmósfera casi irrespirable durante la narración de estos ocho episodios, salpicados de un ritmo lento pero capaz de inseminar en el espectador la sensación de que algo extraordinario va a suceder en cualquier momento.

 

Heridas abiertas trata sobre el fracaso de la naturaleza en todos sus ámbitos. Flores incapaces de crecer estando rodeadas de agua, animales sin la capacidad suficiente para efectuar la metamorfosis, paisajes urbanos llenos de soledad, una comunidad que se odia y se nutre de los secretos de los demás, el fomento constante de una cultura y forma de vida decadente, sin futuro, ligada a un pasado manchado de sangre y la incapacidad de leer en la piel de los demás lo que les ocurre. La serie de HBO es un whodunit en el que ni siquiera su secreto puede solventar la lucha del bien contra el mal. En este pueblo de Pensilvania, las damas de blanco son ángeles feroces con sed de destrucción, mientras que los seres nocturnos y oscuros, arrinconados por el fracaso social, acaban siendo los testigos más fiables en un pueblo donde nadie aprecia tanto la vida como quienes la perdieron.

La memoria es el instrumento con el que los demás nos construyen. Esa acaba siendo la lucha de Camile en la serie, hasta que su personaje finalmente se da cuenta de que bajo la superficie de lo sucedido, incluso en las formas elegantes y tiempos reflexivos que posee la historia, sigue yaciendo una germinal locura , un salvajismo feroz que consigue resistir y abrirse paso hasta un terrorífico tramo final. La insana denuncia de Heridas abiertas es la incapacidad del ser humano para resolver todos los estropicios del paso del tiempo, causante de heridas imposibles de cicatrizar, aunque se creen lugares donde niñas en patines deambulen junto a sus amigas a altas horas de la noche sin temor a que les pase nada. Qué razón tenía Tolkien.