¿Dónde se encuentra el margen entre la realidad y la ficción? ¿Qué requerimos de la realidad para que se corresponda con nuestra noción de verdad? ¿Qué criterios tiene que cumplir el cine documental para poder otorgarle este título? ¿Por qué en el siglo XXI, conscientes del fenómeno llamado posverdad, todavía ponemos etiquetas tanto al cine como a nuestra propia realidad? Durante diez días de mayo, el antiguo lugar de concentración del lado oscuro de la naturaleza humana, ahora el centro de creación contemporánea Matadero de Madrid, se convirtió en el foro donde se iniciaron debates acerca de estas preguntas, la decimocuarta edición de DocumentaMadrid.

En este articulo-eco del festival he intentado recoger las películas que más preguntas plantean y que hacen que el cine salga de sus límites convencionales.

CINE TIME-LAPSE: STRNADOVI (LA HISTORIA DE UN MATRIMONIO)

¿Cómo funcionaría el estilo de trabajo de Richard Linklater con una historia de no ficción? La cineasta checa Helena Třeštíková dirige Strnadovi (A Marriage Story), obra documental aún más ambiciosa que Boyhood en su duración de realización. La directora resume el trabajo llevado a cabo desde el año 1987, cuando comenzó a realizar una serie documental para la televisión checa en la que retrataba la vida real de seis parejas. En su largometraje final elige a una de ellas, formada por Ivana y Václav Strnadovi, que dan nombre a la película, y contempla a través de la cámara los treinta y cinco años de su odisea familiar, con sus periodos de calma y tempestades. La pregunta que surge inevitablemente es acerca de lo que se queda fuera de la mirada de la cámara. El momento crítico de la familia Strnadovi provoca también una crisis en el propio documental, porque ¿qué pasa con la película cuando la cineasta cede ante la ética y deja de grabar a la familia a petición suya? ¿Se puede dar crédito a partir de este momento a la historia entera?

 
 
 

“Donkeyote” de Chico Pereira.

UN BURRO ANDALUZ: DONKEYOTE

El uso de técnicas de ficción para la realización de un documental es lo que destaca en la obra del realizador Chico Pereira con el astuto título de Donkeyote. Ese nombre en sí ya nos insinúa la historia de un soñador, que resulta ser el tío del director. El tío, nativo de un pueblo andaluz, quiere emprender, junto con su burro Gorrión, la travesía del Sendero de Lágrimas en los Estados Unidos para conmemorar la expulsión de los nativos americanos de sus tierras hace siglos. Pero la intención inicial del cineasta de acompañar a su pariente en el viaje a América cambia en el trascurso del rodaje, ya que este desplazamiento resulta imposible por obstáculos burocráticos, geográficos y físicos. No obstante, tanto director como protagonista encuentran el Lejano Oeste en territorio de Andalucía, y la historia culmina con el típico atributo del western: el duelo, en esta ocasión entre el burro y su propietario. En cierto modo, el tío logra su objetivo: el sobrino le crea la ilusión de América a través de su cine-ojo.

“Radio Kobanî” de Reber Dosky.

LA VOZ ENTRE LAS BALAS: RADIO KOBANI

Aunque todos nosotros conocemos el fenómeno de la guerra por haber leído, escuchado o incluso visto noticias de la presunta realidad de los conflictos bélicos, son las imágenes de una película como Radio Kobanî las que nos hacen más conscientes de ella todavía. El director de origen kurdo Reber Dosky vuelve a su pueblo en el momento más peligroso y rueda bajo las balas, entre los tiroteos, durante el asedio de Kobane por el Estado Islámico. Pero no serán estas las imágenes más impactantes de su documental, sino las del tiempo de tranquilidad relativa, cuando su cámara graba la excavación para la extracción de cadáveres entre las ruinas de la ciudad. Aunque dichas imágenes se pueden asociar con la pornomiseria, no es su objetivo provocar remordimientos de conciencia. Reber Dosky las justifica en la necesidad de que estas sean vistas. En su realidad todavía no hay espacio para la posverdad.

 

CIENCIA-NO-FICCIÓN: MZIS QALAQI (LA CIUDAD DEL SOL)

El primer largometraje del director georgiano Rati Oneli recuerda a un sueño postapocalíptico, a pesar de que está filmado en la actualidad. Esa sensación la crean las imágenes de una ciudad que durante los tiempos soviéticos fue uno de los proveedores de manganeso más importantes del mundo. Ahora ese lugar está semiabandonado, lo que inmediatamente produce asociaciones con Stalker, de Andrei Tarkovsky, ya que lo que vemos podría ser perfectamente el set para una ficción distópica: una población minera que todavía trabaja en los edificios ya casi totalmente reconquistados por la naturaleza. La película, titulada con ironía La Ciudad del Sol, no recurre a la narración convencional, sino que cuenta las historias de los pocos habitantes de esta ciudad de forma emocional y a través de una fotografía extraordinaria. Rati Oneli consigue trasmitir una atmósfera de tristeza y decadencia, pero a la vez una cierta armonía de todos sus elementos: los edificios abandonados, la gente que todavía conserva sus ilusiones y sueños, y la ciudad en sí, que quizá es la protagonista de la película.

 
 

“Solar”, de Manuel Abramovich.

CAZADOR CAZADO: SOLAR

La intención original del cineasta argentino Manuel Abramovich cuando empezaba el rodaje de Solar era bastante ingenua: crear la película de los “veinte años después” de un hombre que en los 90 fue famoso en Argentina como un “niño indigo”. Con solo diez años publicó su libro Vengo del Sol, una filosofía sobre Dios y los distintos universos. Desde el principio de la película, casi subconscientemente te preparas para el desarrollo de cuestiones tales como fraude y verdad, el rol de los padres o la influencia de los medios en la vida de los niños estrella. Pero con el trascurso del documental de repente somos testigos de otro fenómeno: la dirección parece deslizarse poco a poco de las manos del mismo Abramovich, la presencia del cual modifica bastante la vida de sus objetos de investigación cinematográfica. En algún momento son sus protagonistas quienes toman posesión del instrumento del director. Eso plantea otra cuestión esencial: ¿el cineasta dirige la película o es al revés?

 

“Vers Madrid: The Burning Bright”, de Sylvain George.

CURA PARA LA MIOPÍA: PARÍS ES UNA FIESTA – UNA PELÍCULA EN 18 OLAS

Los trabajos del cineasta y activista francés Sylvain George giran en torno al denominado “cine de revuelta”, a la vez técnicamente muy sencillos y aludiendo al “cine de las ciudades” de los cineastas de la vanguardia soviética. En 2011 realizó su obra Vers Madrid: The Burning Bright, continuación lógica de la cual es Paris est une fête, del mismo modo que el movimiento Nuit debout es una continuación del 15-M. Desde el punto de vista de la temática, ambas películas tienen muchos puntos en común, tales como emigración y movimientos sociales, y se complementan. Hoy en día se crean muchas imágenes a cuyo sentido no hacemos caso. Igual que no se lo hacemos a lo que está sucediendo cerca, y preferimos dar difusión a las revueltas y revoluciones de Oriente Medio. El cine de Sylvain George, con su montaje intelectual y sus imágenes no accidentales, es importante por esas razones: intenta curarnos de nuestra miopía y abrirnos los ojos a las tendencias no tan obvias que se contemplan en Europa.

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