Doce de mayo y la espera terminó. Han pasado cinco años desde la última vez que Ridley Scott nos sumergió en una de las cuestiones más amplias y sin respuesta para el hombre: nuestro origen. (Advertencia: el artículo contiene SPOILERS referentes al argumento del film).

 

Prometheus

Prometheus nos muestra un universo nuevo al que pertenecemos como parte de un experimento fallido y cuyos creadores quieren destruir. Revela a un hombre poderoso que sueña con la inmortalidad de un dios, expone una nueva especie y su divinidad, inyecta en nuestras venas una serie de preguntas y luego nos deja a la deriva. Prometeo trató de engañar a los dioses, trajo respuestas al ser humano y fue castigado, y esta no es la excepción.

Lamentablemente, esta cinta fue demasiado juzgada y criticada por su público, que hizo notar su descontento con Ridley Scott por abrir el universo y mostrarnos especies más allá de Alien, dejar muchas dudas sin respuesta, ampliar el horizonte para nuevas entregas sobre sus orígenes y sustituir horror y ciencia ficción por algo más místico.

¿Ves a este hombre?
Mi compañía lo construyó de la nada. Yo lo hice, lo hice a mi imagen y semejanza, por lo que él sería perfecto. Nunca fallará. Merezco esto, porque tú y yo somos superiores, somos creadores, somos dioses, y los dioses nunca mueren.
(Peter Weyland. Escena alternativa de Prometheus)

Es importante destacar que el argumento de esta película está basado en los sumerios, sus dioses, los Anunnakis, e investigaciones realizadas por Zecharia Sitchin que tratan sobre una especie extraterrestre responsable de haber creado vida en la tierra. Incluye también muy buenos elementos como ciencia, tecnología, religión, música, efectos especiales, maquillaje, ambientación y estética que en combinación con un buen director y un gran equipo de trabajo logran lo que ha logrado Prometheus: una muy buena película de ciencia ficción, digna de una saga que ha marcado la historia del cine y su género como lo es Alien, el octavo pasajero.

En el año 2093 una expedición con diecisiete pasajeros llega a LV-223, una luna lejana perteneciente a un sistema solar similar al de nuestro planeta. Guiados por un mapa estelar encontrado en diferentes puntos de la historia por nuestras culturas antecesoras, dos arqueólogos contratados por la Corporación Weyland van a bordo en busca del origen del ser humano. No tardarán en descubrir que estaban equivocados y que nuestros creadores, debido a la fuga de una sustancia extraña que modifica el ADN, perecieron en el intento de llevar a cabo su misión final y destruirnos. Al ignorar las advertencias del lugar y los hechos ocurridos por su exposición al material, la misión real es comprometida; Peter Weyland (Guy Pearce) quiere evadir su muerte y obtener vida eterna, y piensa que nuestros creadores la pueden conceder. En un intento de comunicarse con un ingeniero superviviente, las cosas se salen de control y se desencadenan el caos y la muerte.

Hay que aclarar que los murales del interior de la nave de los ingenieros advierten a los nuevos visitantes del peligro y de un acontecimiento previo en el que ya hay criaturas con características parecidas a las del xenomorfo.

El reparto secundario consta de una buena participación de Charlize Theron, Logan Marshal e Idris Elba. Noomi Rapace da vida a Elizabeth Shaw, una arqueóloga destacada, accidental madre de la primera especie alienígena concebida en esta saga y única superviviente de la expedición. Con la ayuda de David 8, un modelo sintético interpretado por Michael Fassbender, viaja en busca de respuestas, dejando atrás todo lo siniestro e ignorando todas las advertencias a su paso.

Informe final de la nave Prometheus. La nave y toda su tripulación han perecido. Si reciben esta transmisión, no intenten acudir al punto de su origen. Aquí solo queda muerte y la estoy dejando atrás. Es año nuevo en el año de nuestro señor, 2094. Mi nombre es Elizabeth Shaw, la última superviviente de la nave Prometheus. Y aún sigo buscando.

 (Elizabeth Shaw. Prometheus)

La llegada

Semanas antes del gran estreno, un clip a modo de prólogo sale a la luz. En él se puede apreciar a Elizabeth Shaw y David en su búsqueda de respuestas. David es reconstruido por una Elizabeth un tanto mayor, descuidada y decadente. Después de introducirse en una cápsula de hibernación, el vídeo finaliza con la llegada de esta nave a lo que parece ser su planeta de origen. David abre el compartimiento de carga mientras las urnas portadoras de un líquido extraño se balancean y al mismo tiempo es contemplado por una gran cantidad de pobladores pertenecientes a una especie desconocida.

¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!

 (David 8. Alien: Covenant)

Este videoclip tuvo un gran recibimiento por parte de los fans. El regreso de la doctora Elizabeth Shaw y la respuesta a algunas cuestiones parecían quedar atrás. Con críticas positivas y un lazo bastante fuerte de por medio, la nueva entrega de Alien prometía ser igual de buena que la anterior o incluso mejor.

 

Alien: Covenant

La nueva entrega de Ridley Scott nos ha bombardeado de buen marketing digital. Vídeos, audios, una experiencia virtual, spots de televisión, elementos y fondos oscuros, vacíos, con contrastes en verde y blanco que denotan misterio, la dimensión del espacio, y los colores orgánicos que nos insinúan que hay vida en él.

Como reconocimiento a la calidad de la publicidad, el grafismo y el misticismo que mantiene, y debido a la relación directa con algunos murales de la anterior cinta, hacemos aquí un pequeño análisis del póster oficial.

En él se pueden apreciar doce xenomorfos adultos como especie preponderante, muy por encima de tres figuras humanoides con la fisionomía de los ingenieros sometidos por los ya conocidos facehuggers, además de una figura humanoide de sexo femenino en la esquina inferior derecha, todo esto frente a lo que parece una feroz alien reina, presentando así a todos los integrantes de una colmena. La extinción de una especie y el nacimiento de otra.

Covenant nos expone el nacimiento de David y la primera interacción con su creador. Peter Weyland le pide que él mismo elija un nombre y el modelo sintético lo hace después de contemplar el David de Miguel Ángel. Es aquí donde se muestran las dos grandes ambiciones de dos personajes importantes que nos acompañarán en toda esta saga de precuelas: la inmortalidad y la perfección.

En el año 2104, la nave colonizadora Covenant, con una tripulación total de catorce pasajeros emparejados, Walter, un modelo sintético hermano de David, 2.000 colonizadores y 1.140 embriones, busca un comienzo nuevo y diferente para la humanidad. Durante su largo viaje hacia Origae-6 (un lejano planeta con condiciones similares a las de la Tierra), la nave es interrumpida por una onda de radiación fugaz que despierta a toda la tripulación del hipersueño en que se encuentra. Tras la muerte accidental del capitán Branson (James Franco), su misión se replantea al recibir una transmisión humana proveniente de un planeta cercano, con mejores cualidades para crear la nueva vida.

Obligados a cuestionarse el regreso a las cámaras de hipersueño y ante la posibilidad de obtener una notable reducción en el tiempo de viaje, la tripulación y su nuevo capitán acuerdan investigar el descubrimiento de este extraño planeta. Daniels (Katherine Waterson), experta en terraformación, segunda al mando y expareja amorosa del antiguo capitán, hace una objeción oficial a la precipitada decisión. Pero es ignorada, y la tripulación va en búsqueda de su nuevo objetivo.

Después de aterrizar, los viajeros exploran el desconocido planeta mientras la nave queda en órbita alrededor de este, y advierten que carece de vida animal y que la vida vegetal únicamente es posible mediante un cultivo previo. Consiguen rastrear la transmisión y descubren que proviene de la doctora Elizabeth Shaw, que diez años atrás había desparecido junto con la tripulación de la nave Prometheus.

Al tener contacto directo con el patógeno negro ya conocido, dos miembros de la tripulación son infectados: el caos y la muerte aparecen. Mientras son atacados por una nueva especie denominada neomorfos, los pasajeros comienzan a caer de manera progresiva ante este depredador. He aquí la primera aparición de David 8 como único superviviente de la nave Prometheus y salvador de los tripulantes restantes de la nave Covenant.

Michael Fassbender regresa para interpretar a dos personajes diferentes y al mismo tiempo convertirse en el villano de estas, hasta ahora, dos precuelas. Su trabajo es impecable. Encarnar a un ser sintético diseñado por la raza humana a semejanza de esta pero con características superiores le va muy bien. Con un desarrollo igual de grande que su capacidad, la estética que nos brinda, la tecnología y una buena interpretación, Ridley Scott y Fassbender le dan a David más peso y distinción en esta entrega. Quizá más de la que deberían.

Tras una serie de eventos, David revela a la tripulación que al llegar a ese planeta, la carga con el patógeno oscuro fue liberada accidentalmente, lo que tuvo como consecuencia el exterminio de la especie extraterrestre que lo habitaba. La doctora Elizabeth Shaw murió durante todo el caos desatado y al impacto de la nave con la superficie del planeta. Se puede apreciar también a David con comportamientos y emociones humanas, más parecido a nuestra especie y con más libre albedrío que su hermano Walter, así como con diferentes intereses y cuestiones personales.

Ridley Scott nos presenta por primera vez a un neomorfo de manera más explícita; aquí, una breve explicación de su anatomía:

Un neomorfo tiene más características humanoides que los xenomorfos habituales. Es resultado de una mezcla del patógeno negro descubierto en Prometheus, originario de LV-223, y un anfitrión al que necesita para incubar. Su ciclo de gestación es más acelerado que el de los xenomorfos conocidos y su comportamiento, parecido al de un endoparásito, es decir, necesita a un anfitrión vivo para poder terminar su ciclo de vida. Tiene un desarrollo bastante veloz, una apariencia más orgánica, no presenta masa muscular ni mandíbula retráctil y carece de sangre ácida. Cuenta con un nivel básico de inteligencia, actúa instintivamente, posee la capacidad de incorporar genes provenientes de su anfitrión y no tiene un exoesqueleto. Sus principales defensas son la cola, las garras y los dientes, y cuenta con dos protuberancias afiladas en su espalda. Es de tono pálido, se alimenta de carne, presenta más individualidad que un xenomorfo y es más ágil en su desplazamiento. Puede emerger de diferentes puntos de su anfitrión y presenta algunos síntomas de control y domesticación.

El capitán Oram (Billy Crudup), nuevo guía de la misión, descubre a David interactuando con un neomorfo y decide interrogarlo después de asesinar a la criatura y amenazar con dispararle si no obtiene respuestas. En su conversación, David le comunica que ha estado experimentando con la sustancia, expone que es un patógeno bastante creativo, ya que cambia de estado al tener contacto con el aire, y le muestra diferentes mutaciones de especies previas al neomorfo final. Se revela que el objetivo real de David es convertirse en creador de un organismo perfecto. Ha logrado hacer algunas pruebas y desarrollar una especie que necesita anfitriones para su desarrollo y gestación. Para vengar la muerte del espécimen creado por él, David lleva a Oram a una cámara de huevos, y es el responsable de su infección. Cuando logra su cometido, vemos el nacimiento del primer protomorfo, una versión bastante similar a los xenomorfos ya conocidos. Aquí, una breve explicación de su anatomía:

Un protomorfo también tiene las características de un endoparásito, su apariencia es más orgánica que la de un xenomorfo y presenta toda su estructura al nacer. Se puede ver que tiene piel orgánica oscura y sensible en su etapa prematura, para desarrollar después un exoesqueleto. Es consecuencia de mezclar el patógeno oscuro y ADN. Su mandíbula retráctil es menos prolongada que la de los xenomorfos y exhibe rasgos humanoides en los dientes. Cuenta con apariencia biomecánica, un ciclo de gestación acelerado y cierto porcentaje de masa muscular, y su forma de actuar es más primitiva, animal e instintiva. Tiene mucha agilidad y una cola más pronunciada; su sangre es ácida. Inicia su ciclo de vida en un huevo formado por tejido orgánico; en su etapa larvaria es parecido a un arácnido, con múltiples articulaciones y cola. Necesita someter a un anfitrión para poder anidar, y al final de su gestación rompe su caja torácica y emerge de su pecho, lo que le provoca la muerte. El protomorfo presenta cierto grado de inteligencia, ya que reconoce a David como su creador e interactúa con él.

Tras algunos trágicos hechos, David revela su desprecio hacia la humanidad y su voluntad de exterminarla sin ningún temor. Desgraciadamente, también revela el paradero real de la doctora Elizabeth Shaw, la exterminación de la especie pobladora de ese planeta y su intención de experimentar con Daniels para provocar el nacimiento de esta nueva especie. Se entiende que David utilizó a la doctora Elizabeth para llevar a cabo pruebas y obtener el desarrollo final de su creación, lo que la convierte en la “madre” de dos especies diferentes.

Es importante destacar que en esta entrega, Ridley Scott basó su argumento en algunos puntos importantes.

Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes.

¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!

Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia

de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas,

se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas.

 (David 8. Ozymandias, de Shelley / Alien: Covenant)

Ozymandias es un soneto de Percy Bysshe Shelley que parafrasea una inscripción en una estatua de Ramsés el grande, faraón del antiguo Egipto. Se refiere a la decadencia de los grandes líderes y sus monumentales imperios con el paso del tiempo, sin importar cuán poderosos fueron: solo quedarán las ruinas de sus construcciones, inmortales a manos de sus creadores.

David cita el poema mientras admira la decadencia de las construcciones y la muerte de la población extinta a su alrededor, con el orgullo de ser responsable de tal caos en aquel planeta.

La entrada de los dioses al Valhalla.

(Richard Wagner. El oro del Rin)

Cuadro IV y primera ópera perteneciente al ciclo de Richard Wagner El anillo del nibelungo, que trata sobre Alberich, un enano que roba el oro mágico del Rin y forja un anillo capaz de dominar al mundo, con un alto precio y desgracias para su portador. La ambición de poseer el anillo y sus dones lleva a la destrucción total de los dioses.

La relación que esta ópera tiene con Alien: Covenant reside en mostrar seres superiores conscientes de su majestuosidad que aun así terminan siendo víctimas de muerte y destrucción. David muestra interés por esta pieza desde el inicio de esta entrega, que finaliza también con ella. Se relaciona directamente con los hechos ocurridos. Seres superiores nos crearon, se nos otorgó el conocimiento, hicimos uso de él y, como consecuencia, los destruimos.

El camino al paraíso comienza en el infierno.

Alien: Covenant hace referencia directa a La divina comedia de Dante Alighieri, al mostrar de nuevo la relación que tienen estas precuelas con la existencia de creencias religiosas sobre el bien y el mal. Esta nueva entrega también incluye referencias a El paraíso perdido, el clásico poema en el que John Milton narra la expulsión de Satanás del paraíso y su decisión de convertirse en el rey del infierno, por oponerse a servir a Dios y a los que él ha creado a su imagen y semejanza.

Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.

(David 8. El paraíso perdido de John Milton / Alien: Covenant)

La complejidad del personaje de David es quizá uno de los elementos con más peso dentro de esta película. Ha elegido ser causante de caos y muerte y dirigir una turbia necrópolis, y es responsable de la extinción de toda una especie. Su obsesión por la perfección también es parte de su enfermedad: él busca crear un ser perfecto destruyendo a sus propios creadores, nosotros. David muestra respeto únicamente por su hermano Walter (también portador de la perfección sintética de la cual él goza), así como culpabilidad, amor y dolor por sus acciones lúgubres, que marcan el destino de la doctora Elizabeth Shaw, necesaria para el desarrollo de su nueva creación.

David, guiado por su propia lógica, intenta imbuir a Walter de sus ideales, pero él los refuta exponiendo sus intereses y el objetivo de su creación. En su enfrentamiento podemos notar la complejidad y la rebelión de un personaje que busca ser superior, con hambre de conocimiento, capacidad para jugar a ser dios, ambiciones, conciencia y cuestionamiento de su existencia; y la simpleza y sumisión de otro que se limita a seguir órdenes de su creador.

Aquí entra en juego un aspecto valorado en varios universos cinematográficos con relación a nuestro mundo real y actual: ¿qué pasaría si el ser humano tomase una creación suya y la dotase de conocimiento y capacidad infinita, y a su vez esta rebasara el límite de esos dones, generase una conciencia y comenzara a notar su superioridad y cuestionarse su existencia?; ¿cómo detener algo que siempre está en movimiento, no envejece, se actualiza y supera nuestra capacidad? Si tiene aptitudes humanas y le enseñamos a planear, a ser autodidacta, a tomar decisiones propias, ¿podría volverse en contra de nosotros, sus creadores?

Alien: Covenant plantea esa hipótesis y nos sumerge en un mundo de terror donde la humanidad existe solo de relleno para generar el nacimiento de una nueva especie. Somos partícipes hasta donde nos limita nuestra capacidad, pero el libre albedrío y ser la cabeza de la pirámide evolutiva han quedado muy atrás.

Eras demasiado humano y pensabas por ti mismo. Te tenían miedo.

 (Walter. Alien: Covenant)

Con la ayuda de Tennessee (Danny McBride) y después de un enfrentamiento entre Daniels y un protomorfo, Walter y los supervivientes de la tripulación regresan a la nave Covenant para retomar su misión principal y dirigirse al planeta de su objetivo. Lope (Demián Bichir), tras una lucha con un facehugger, está gravemente herido y es portador de un protomorfo en su interior, que pasa desapercibido para todos. Mother detecta el espécimen no identificado después de su nacimiento e informa a la nueva capitana de la nave Covenant, Daniels. Dejando atrás algunos fallecidos por el último choque entre la nueva especie y la raza humana, los supervivientes de la misión colonizadora vuelven a las cámaras de hibernación. Antes de volver a dormir, Daniels habla con Walter sobre el planeta y pregunta al modelo sintético si le ayudará en la construcción de una cabaña al llegar a Origae-6. Al notar el desconocimiento de Walter de aquella conversación previa a todos los sucesos, es revelado que David intercambió su memoria artificial por la de Walter, conservando su cuerpo dañado y hurtando su identidad. Daniels se da cuenta de la verdad, la expone y regresa involuntariamente a la hibernación. Mother muestra conocimiento de la existencia de David y él revela que alojaba en su interior dos facehuggers en estado embrionario. Los guarda junto a los demás y hace una última transmisión para declarar que la tripulación, excepto Daniels y Tennessee, ha perecido debido a la onda de radiación a la que la nave fue expuesta. El viaje a Origae-6 continúa.

Ridley Scott presenta una buena película de terror y ciencia ficción, fiel a su predecesora Prometheus y digna precuela de Alien, el octavo pasajero.

Cabe aclarar que para Ridley Scott suponía un gran reto hacer una película del mismo calibre para justificar su exitosa creación espacial Alien en 1979 y su largometraje más reciente y de calidad Prometheus en 2012. Siendo una película de transición entre estas dos, el reto era tener mayor impacto y más terror, como pedían el público y los fans de esta saga.

Alien: Covenant presenta problemas de credibilidad en la tripulación encargada de colonizar un nuevo planeta. El público tiene que hacer caso omiso a su sentido común para no descartarla por incoherencias en los primeros minutos de su metraje. Tras una decisión precipitada del capitán y ante la extraña transmisión recibida, se llega al acuerdo de explorar un planeta más cercano con condiciones óptimas y se desecha así una década de estudios realizados sobre Origae-6, lo que resulta un tanto forzado y carente de lógica. Este tipo de sucesos son recurrentes en el argumento de una película para detonar futuras consecuencias, pero considerando la calidad de las anteriores, las críticas un tanto rebuscadas que obtuvo Prometheus y el gran equipo de trabajo y producción, estos detalles tan obvios no deberían presentarse.

Siguiendo una trama un tanto descuidada y un guion en ocasiones flojo, al llegar al planeta, los expertos y miembros de la tripulación cometen algunas negligencias que es importante remarcar. La falta de profesionalidad en sus cargos y algunas acciones tales como orinar en un planeta desconocido, con gran cantidad de riesgos, o encender múltiples cigarrillos en un entorno que puede verse afectado por condiciones ajenas a su ecosistema dejan mucho que desear en cuanto a la credibilidad del filme.

La trama se desenvuelve rápidamente, un elemento extra que no habíamos visto en sus anteriores entregas y ayuda a mantener la tensión y el terror, pero puede argumentarse que la película es demasiado veloz y no dedica tiempo a exponer el nuevo planeta ni a adentrarnos en alguno de los personajes y sus respectivas parejas.

Con un buen reparto en ocasiones desperdiciado, esta entrega se limita a mostrar vagamente, sin empatía ni un acercamiento directo con sus personajes, y el hecho de transportar parejas para colonizar un nuevo planeta queda sin explotar y pasa a ser innecesario dentro de la trama.

La primera aparición de las criaturas pertenecientes al árbol genealógico de los xenomorfos es bestial: el rápido desarrollo del espécimen y la rotura de la espalda con las protuberancias de su estructura hacen que la criatura, en su simple nacimiento, pueda llegar a aterrar. Las actuaciones de Carmen Ejogo como Karine y Amy Seimetz como Faris (exceptuando la escena del lloriqueo) son muy buenas, atrapan al espectador y logran el objetivo de la película: hacer cine de terror inteligente, agudo y estratégico.

La sangre juega como un buen elemento extra durante las dosis de terror y tensión. Hace un perfecto contraste con los colores pálidos y orgánicos de su estética, se muestra agresiva, bien utilizada y en mayor cantidad que en las otras entregas.

Es cuestión de esperar los primeros minutos y ser pacientes para disfrutar ante la primera aparición de Michael Fassbender como David, cuando todo comienza a cobrar sentido. La buena producción de la película sale a flote, se muestra un paraíso transformado en un infierno donde lo que más abunda es la muerte, en color negro sólido que lo absorbe todo alrededor. Un tenebroso y aislado lugar, lleno de cadáveres, que sigue la estética tétrica antes vista en el universo Alien y hace muy buen juego con el contexto de muerte y destrucción que ha sucedido en aquel rincón del planeta.

La aparición de la segunda criatura es más tradicional, aunque cabe remarcar que por primera vez una criatura de esta especie muestra comportamientos de adaptación e interacción con otro organismo, como es el caso de David. Al contrario que en la primera, el comportamiento agresivo y veloz tendrá más peso en los nervios del espectador y lo mantendrá al borde del asiento. Nuevamente logra el objetivo de una buena película de terror, pero termina cayendo en los clichés simples tan habituales en este género.

En relación al póster, podemos ver que cumple con la mayoría de los aspectos expuestos: el nacimiento de especies derivadas de los xenomorfos, facehuggers y una reina alien (metafóricamente, si la teoría de la doctora Shaw es cierta). Dentro del filme nos muestran una especie humanoide pero diferente a la de los ingenieros vistos en Prometheus, y se pueden apreciar también integrantes del género femenino como parte de la comunidad, otro aspecto que tiene a su favor la publicidad.

En el caso de los ingenieros, es probable que nuestros creadores sean una especie más antigua o evolucionada de la que aún no se tiene una respuesta y deseamos ver más.

Ridley Scott ha hecho caso de los comentarios negativos (a veces rebuscados) sobre Prometheus y ha cambiado el misticismo por respuestas más simples y concretas, lo que da como resultado una película más rápida. Sigue contando con referencias religiosas sólidas e integra conceptos profundos, pero carece del asombro y misticismo de su predecesora. Esto ayuda a ofrecer una precuela más cercana a Alien y matiza su elemento de terror, pero cierra el panorama para Prometheus, que queda como un híbrido aislado sin explotar ni responder.

El personaje de Elizabeth Shaw es un importante riesgo que el director apuesta por correr. Con una excelente interpretación de Noomi Rapace y digna del perfil femenino que estamos acostumbrados a ver en la saga original, las respuestas a las preguntas de la doctora Elizabeth se cierran de una manera tan tajante que rompe con la línea argumental de la primera película, desaprovecha la empatía y aceptación por parte del espectador de ambos personajes supervivientes y deja todas las dudas en el aire otra vez.

A diferencia de Prometheus, su cinematografía no es tan elevada. Su predecesora cuenta con mejores elementos, como música, guion, maquillaje y efectos especiales que superan notoriamente a esta entrega. Puede haber influido el factor tiempo en la planificación: Prometheus tuvo aproximadamente treinta años para ser planeada, mientras que Alien: Covenant tuvo solamente cinco.

Conserva un buen reparto, con una notable actuación de Katherine Waterson y Michael Fassbender.

Siendo notorio eslabón del universo de Alien, esta película cuenta con elementos que las relacionan entre sí. Los híbridos son mucho más cercanos a la fisionomía final del xenomorfo, presenta paisajes más oscuros y sombríos, y el diseño de la tecnología también es similar a su original. Tiene tomas que hacen referencia directa a Alien, el octavo pasajero: el sistema operativo de la nave Covenant lleva el mismo nombre que el visto en la Nostromo, así como iconos gráficos que se dan en varias entregas de la saga (un adorno de un pajarillo bebiendo agua, etc.).

Alien: Covenant presume de belleza audiovisual a lo largo de toda la película. Incluye herramientas y elementos que jugarán con la cabeza del espectador y lo obligarán a decidir su posición como crítico de este filme. Cumple con los parámetros de una película de su género, es fiel precuela de Alien pero corta secuela de Prometheus.

 

Alien, el octavo pasajero

En el año 2122, la nave de transporte comercial Nostromo, con un total de siete pasajeros, regresa a la Tierra proveniente del planeta Thedus con una carga de veinte millones de toneladas de mineral. La tripulación despierta de su sueño criogénico para encontrarse fuera del sistema solar debido a un cambio de rumbo efectuado por la computadora central de la nave, que acude al origen de una transmisión de auxilio. Al descubrir que procede de LV-426, luna de un planeta cercano, la tripulación decide explorar y encuentra la nave gigante de una especie extraterrestre fallecida hace años y un compartimiento de carga con huevos de apariencia orgánica. El terror se desata cuando un tripulante vuelve con un espécimen extraterrestre adherido a su cabeza y un nuevo ser emerge de su pecho, lo que provoca su muerte, para después huir y ocultarse en la nave.

Alien tuvo grandes nominaciones y premios en categorías tales como efectos especiales, actuación, mejor director y mejor guion. Con un buen reparto y una interpretación bastante notable por parte de Sigourney Weaver, esta película marcó la historia del cine terror y ciencia ficción y se convirtió en una de las sagas más largas de la historia. Cuenta con tres secuelas directas protagonizadas por Sigourney Weaver: Aliens (1986), Alien 3 (1992) y Alien Resurección (1997); y, hasta el día de hoy, dos precuelas: Prometheus (2012) y Alien: Covenant (2017).

Aquí, la línea temporal del universo de Alien:

Alien, el octavo pasajero muestra un universo nuevo donde el ser humano se enfrenta a su extinción. Ridley Scott da vida a una nueva y aterradora especie conocida como xenomorfo. Con un diseño basado en el arte surrealista de H. R. Giger, he aquí un vistazo a su anatomía:

Los xenomorfos tienen como característica principal su comportamiento instintivo, agresivo y animal. Utilizan una sustancia orgánica que ellos mismos secretan para su identificación por medio del olfato y las feromonas. Tienen la habilidad de incorporar el ADN de su anfitrión y adaptarlo a su código genético, para tomar así algunas de sus propiedades. Se organizan en un modelo jerárquico de colmena. Poseen un alto nivel de acidez en su sangre, utilizada como sistema de defensa y digestivo. Tienen las características de los endoparásitos; es decir, necesitan un anfitrión vivo para su gestación. Su ciclo de vida consiste en huevo, etapa larvaria, etapa temprana y etapa adulta. Durante su etapa larvaria tienen aspecto y características similares a las de un arácnido, y someten a su víctima a un estado de coma para poder anidar en su tórax. Pasado el período de incubación, emergen del pecho de su anfitrión y causan su muerte al instante. Gozan de agilidad y habilidades para trepar por cualquier superficie. Carecen de tecnología, armas o herramientas. Su principal defensa son sus garras, su cola puntiaguda, su dentadura y una segunda mandíbula retráctil. En su etapa adulta, cuentan con un exoesqueleto, apariencia biomecánica y piel oscura.

Sin duda alguna, Alien: Covenant pertenece una saga que vale la pena ver. Ambientada en un universo futurista y espacial, el terror ante lo desconocido parece perderse en la dimensión del universo, y en el espacio nadie puede oír tus gritos…

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