Una mujer fantástica

Cicatrización accidentada

El día en el que Orlando recoge a Marina en el local donde trabaja para llevarla a cenar nunca imaginó que sería el último que viviría. En el restaurante él le ofrece a modo de regalo un vale para un viaje. Ella le llama “mi viejito con Alzheimer”, ya que es bastante mayor que ella. De madrugada, Orlando empieza a encontrarse mal y van corriendo a buscar ayuda, pero desgraciadamente fallece. Marina tendrá entonces que conocer a su familia y a su exesposa, con quienes tendrá una relación conflictiva, pues Marina es transexual y la familia de Orlando no es precisamente la más tolerante.

Durante el primer acto de la película vemos a una pareja madura, intuimos que llevan ya un tiempo juntos y que son felices con la compañía del otro. Pero la historia de Una mujer fantástica no es un relato de amor o desamor al uso. Es la de una relación truncada en la que a uno de sus integrantes no se le permite encontrar el consuelo necesario. Durante una secuencia, la exesposa de Orlando, mirándola a los ojos, le dice: “No te ofendas, pero creo que había algo perverso en vuestra relación”. Como dice su director, Sebastián Lelio, los brazos de Marina son el peor lugar en el que Orlando podría haber muerto.

La protagonista de la película ya es suficiente aliciente para ver Una mujer fantástica. El carismático personaje que encarna Daniela Vega resulta entrañable y el espectador empatizará con él fácilmente, sufriendo con sus problemas y sonriendo con sus pequeñas victorias. Desde luego uno se queda con ganas de ver a Vega en futuros filmes. Además, la forma en la que Lelio dirige, mediante secuencias dramáticamente potentes, hace que los conflictos que guían la película nos traigan momentos difíciles de olvidar. En este retrato de los prejuicios de una sociedad tránsfoba y retrógrada, las víctimas encuentran consuelo en el cariño de quienes los aceptan, pero los prejuicios acechan en cada rincón.

La familia que se refleja en la película sigue la premisa de que, para bien o para mal, uno no puede elegir el seno en el que nace. Orlando no tuvo la suerte de tener una familia que lo aceptase, pero afortunadamente pudo rehacer su vida y ser feliz con Marina, que ahora tiene que rehacer la suya. Una mujer fantástica es un gran ejemplo de cómo tratar un tema propio del cine social desde una mirada firme y en ocasiones hasta divertida.

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