Tarde para la ira

Una venganza que no te dejará frío

tarde_ira_poster_arevaloHacía años que el actor Raúl Arévalo quería dar el salto a la dirección. Y por fin se ha estrenado como director y coguionista con el thriller Tarde para la ira. Una historia de venganza que cumple con el proverbio: se sirve fría, pero no con frialdad. La película mantiene la tensión y nos hace estar pegados al asiento, con ansias de ver el recorrido de esa venganza y los ases que aún guarda bajo la manga.

Antonio de la Torre y Luis Callejo bordan unos papeles escritos para ellos. Ambos tienen un gran recorrido junto a Raúl Arévalo y fueron elegidos incluso antes de que se escribiese el guion. El director ha mezclado actores profesionales con otros menos conocidos y familiares que actuaban por primera vez, lo que aporta mayor naturalidad y cercanía a la historia. No perdáis de vista el personaje del gimnasio de boxeo, pues nos deja uno de los momentos más divertidos y memorables.

El debut de Raúl Arévalo es muy español en cuanto a escenarios, pero muy internacional en la representación de la violencia. Nos trae recuerdos de los Coen, Clint Eastwood, Carlos Saura… Sin ser una violencia del espectáculo como la de Tarantino, es brutal y realista, con escenas de las que hacen apartar la vista. En cuanto a la realización, lo que más extraña son los primerísimos planos, así como el granulado y los movimientos de cámara al principio de la película.

tarde_ira_torre_callejoTarde para la ira consiguió colarse en el Festival de Venecia, donde Ruth Díaz se llevó el premio a la mejor actriz en la sección Orizzonti, a pesar de que su personaje pierde fuerza a medida que avanza la película. Este es el primer premio importante de todos los que se avecinan, pues, si los pronósticos no fallan, le lloverán nominaciones para los Goya.

La película reivindica una cultura 100 % española que resalta los bares de barrio, la comunión de la niña, la misa del pueblo, el hostal de carretera… Y sobre todo el flamenco que inunda su banda sonora, con Miguel Poveda o La Húngara. Una cultura de la que a veces nos avergonzamos por lo que puedan pensar fuera, mientras que estamos tan acostumbrados a la ruta 66, los partidos de béisbol o el Día de Acción de Gracias que nada del American way of life nos extraña. En esta ocasión, yo doy las gracias por tener más cine español como el de Tarde para la ira.

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