Sieranevada

Foto familiar

Muchas veces se han plasmado anteriormente las relaciones familiares en el cine. Desde la atípica Familia de Fernando León de Aranoa, en la que todos los integrantes eran actores contratados por el padre, hasta aquella tranquila velada familiar acabada en desastre en Celebración, de Thomas Vinterberg. En Sieranevada, la corriente familia que se reúne para conmemorar el reciente fallecimiento de uno de sus miembros será mucho más fácilmente identificable con la nuestra.

La historia que narra el director rumano Cristi Puiu (iniciador de la nueva ola rumana con La muerte del señor Lazarescu) se remonta a mucho antes de la reunión y se extiende más allá de esta, cuando los invitados vuelven a casa. El director condensa en las cerca de tres horas de duración de la película una historia formada a pedacitos por cada uno de los personajes. Como en cualquier familia, cada miembro posee su propia idiosincrasia y sus distintas afinidades con el resto sus parientes, lo cual se va revelando poco a poco en cada diálogo y cada gesto. Sieranevada es la radiografía de una pequeña comunidad que se reúne en ocasiones especiales, que ha interiorizado que la vida tiene sus momentos altos y bajos, como dice uno de sus integrantes, y que pese a todo disfruta de sus instantes de complicidad. Resulta evidente desde los primeros compases de la película la mirada costumbrista que logra transmitir el autor, por eso es tan complicado encasillar a Sieranevada en un género. Como en la vida real, en el film tienen cabida los pequeños dramas y los pequeños momentos para el chiste.

La película de Puiu está repleta de dualidades. Hay una muy clara entre la mujer mayor que vivió los años de la Rumanía socialista y enumera sus logros y la mujer de mediana edad que está convencida de las vilezas de la izquierda. Por otro lado, también encontramos los distintos puntos de vista sobre el origen de los atentados contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre o la intensa pelea de un matrimonio abocado desde hace ya mucho al fracaso. Tampoco son unánimes las posturas ante la propia ceremonia religiosa por el fallecido y ante la figura del sacerdote ortodoxo que la oficia. Al fin y al cabo, ¿qué sería de las veladas en familia sin todas estas bonitas discusiones?

Sieranevada, que fue nominada a la Palma de Oro en Cannes en 2016, llega ahora a las grandes pantallas de nuestro país. Las soberbias interpretaciones y la muy acertada dirección a base de planos secuencia hacen que sea especialmente disfrutable para los amantes del costumbrismo europeo más actual.

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