Seven seconds

El terror del reflejo nítido

Poster de la serie Seven secondsEn los alrededores de Liberty Island se pueden encontrar numerosos lugares desde donde ver La Liberté éclairant le monde (la libertad iluminando el mundo), una enorme estatua que roza el cielo con una llama incansable, capaz no solo de alumbrar en la oscuridad, sino también de dar calor y esperanza a todas las personas que albergan fe en lo que representa. Pero si miramos bien el entorno también podemos encontrar lugares llenos de odio y desigualdad. Allí, en esos montículos llenos de nieve que pronto se acabarán convirtiendo en charcos, puede verse una enorme mancha roja, un lugar marcado que pone de relieve las peores vergüenzas de toda una ciudad a la par que da la bienvenida a todos esos que creen aún que Estados Unidos es la tierra de las oportunidades.

La plataforma streaming más exitosa en la actualidad nos tiene acostumbrados al bombardeo incesante de sus productos, muchos de ellos, al menos a primera vista, de dudosa credibilidad en lo que a su calidad se refiere. Pero a veces, entre viernes y viernes, en ese lugar donde se ha establecido cierta normalidad, Netflix sorprende con un producto de envergadura superior, sin la publicidad ni la difusión usuales; este es el caso de Seven Seconds.

Fotograma de la serie Seven secondsLa directora canadiense Veena Sud (The Killing) pone en marcha la primera temporada de Seven Seconds, compuesta por diez episodios en los que nos narra los diferentes enfrentamientos de clases y culturas en la Nueva Jersey actual, una ciudad a punto de explotar por los constantes abusos policiales y la guerra entre diferentes etnias y grupos sociales. Algo latente y orgánico que queda bien reflejado en la obra y en su esmerada puesta en escena, lo que dota a la ciudad de un protagonismo como pocas veces hemos visto en otras series. Negros, gordos, homosexuales, drogadictos, delincuentes, religiosos…, todas las pequeñas y grandes minorías quedan reflejadas en una serie con dolientes tintes de realidad, que inventa poco y refleja de manera nítida el día a día de una población y la manera que tienen sus vecinos de lidiar con él. Para narrar todo esto, Veena Sud cuenta con un grupo de excelentes directores, entre ellos Jonathan Demme (El silencio de los corderos, Filadefia) en su último trabajo antes de morir. La historia de Brenton y su accidente acaba siendo una gota en este océano de injusticias y drama capaz de convertirse en una enorme ola que sacude los cimientos de la cada vez más endeble y fracturada justicia americana. Sobran los motivos para ver Seven Seconds: el trabajo de todo su reparto, la representación de una ciudad lisiada y sin remedio y el posicionamiento político de su creadora, conciliador y esperanzador frente una realidad difícil de tragar. Seven Seconds es la gran mancha roja que pone de manifiesto la ineficacia actual del sistema jurídico estadounidense. Para ser sentida más que vista, como las buenas series.