Paterson

El lado poético de una vida rutinaria

Cartel de Paterson, de Jim Jarmusch

En Paterson, lo nuevo del veterano Jim Jarmusch, seremos testigos de una semana en la vida de Paterson, conductor de autobús y poeta de vocación que reside en Paterson (Nueva Jersey). La película representa el paso del tiempo, la rutina y una vida con la que nos conformamos cuando en el fondo aspiramos a más. Sin embargo, dentro de ese “conformarse”, hay lugar para la esperanza y para extraer lo bello del día a día. Paterson lo hace en forma de poesía.

Pese a tener a la crítica a su favor en el pasado Festival de Cannes, Paterson no consiguió la Palma de Oro. Y es que no es una película para todos los públicos… Más de uno se va a desesperar porque “no pasa nada”, o ante la impasibilidad del protagonista, un comedido Adam Driver que borda este lacónico papel.

La fijación del director por el blanco y el negro (siempre va vestido de negro y con el pelo blanco) se representa en la excéntrica mujer de Paterson, la iraní Golshifteh Farahani, reina de los cupcakes y futura cantante de country. Su hiperactividad solo encuentra calma por las mañanas, cuando observa la belleza de lo simple en un despertar abrazada al ser amado.

Los personajes secundarios no tienen desperdicio y ponen el toque de humor a la historia: su pesimista supervisor, el actor “Romeo” o su perro, un bulldog inglés que causa risas de forma natural. Las curiosidades del protagonista con su ciudad, incluidas las conversaciones que escucha cada día en el autobús, podrían convertirlo en uno de los “famosos locales” que cuelgan en el tablón del bar al que siempre acude después de trabajar.

Más allá de las poesías que se recitan a lo largo de la película, hay un par de encuentros poéticos que dejan huella: la niña del poema Cae el agua y el japonés de Osaka, que nos deja una de las frases más memorables: “Traducir una poesía es como meterse en la ducha con chubasquero”.

Un Jim Jarmusch inspirado nos recuerda en Paterson la importancia de las conversaciones con quienes nos rodean, la necesidad de apreciar los pequeños momentos y valorar las rutinas sin las que no sabríamos vivir.

¿Te ha gustado? ¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on Twitter