Paterno

El ocaso del héroe americano

Poster del film PaternoEl caso de Harvey Weinstein puso de manifiesto la incapacidad de la industria del cine para poner fin a los abusos (por todos conocidos) de uno de sus más grandes representantes. Pero algo mucho peor ocurrió en el 2011. Todos sabían lo que ocurría en la Universidad de Pensilvania: la policía, los directivos de la universidad, el equipo técnico, las secretarias, todos sumidos en el silencio, a salvo, excepto las víctimas, todos silenciados por el poder de la élite deportiva local.

Existen directores puramente americanos que, a la hora de exponer lo que para ellos constituye el verdadero retrato de su una sociedad sujeta al éxito y al desastre a la vez, son capaces de alzar la vista y encontrar lo que buscan en significativos reductos sociales. Sitios no muy conocidos para el resto del planeta, con su realidad invisible y anodina cotidianidad. A Barry Levinson le interesan estos sitos y los personajes que los habitan: desde vendedores fraudulentos de coches de alta gama que se aprovechan del autismo de un familiar, a jugadores de béisbol convertidos en fantasmas/héroes deportivos, sin dejar de pasar por directivos de televisión sin alma, o locutores de radio en pleno Vietnam capaces de enjuiciar la monstruosa realidad; todos héroes y villanos anónimos a la sombra del poder, en eterno conflicto moral. En este caso el director nos narra la historia de Paterno, o Joe, como lo conocía toda América, en un film para HBO.

Al Pacino en el film PaternoPaterno es la historia de un entrenador de fútbol que de la noche a la mañana se ve envuelto en un asunto de abusos a menores por parte de responsables de la universidad donde trabaja. Este hecho pondrá en conflicto al personaje, que tendrá que escoger entre la lealtad a todo lo bueno que ha conseguido en su vida personal y profesional y la convulsa realidad que le rodea, que no para de señalarle como testigo de lo ocurrido. La historia de Joe (Al Pacino, genial en su personaje de hombre mayor en busca de su último éxito antes de morir) se nos ofrece firme y dinámica gracias al acertado pulso narrativo de Levinson, cuyo empeño es mostrar la verdadera lucha de su protagonista entre la realidad vivida y la soñada. Con Joe asistimos al espectáculo de un protagonista en eterno conflicto moral y ético, dispuesto a distorsionar todo desecho de realidad alojado en un pasado lleno de gloria y demonios a cambio de un legado de éxitos y récords batidos. Barry Levinson rueda todas esas maravillas a las que nos tiene acostumbrados, con ese ojo incansable empeñado en retratar a aquellos otros héroes americanos que se ven abocados por una fuerza puramente humana a poner en tela de juicio todos esos valores inculcados por la sociedad del éxito y a descubrir las verdaderas consecuencias del juego, una vida desleal. Paterno se ve como un film antideportivo, pues se deshace en mostrarnos todos esos valores imperecederos del deporte, y es fiel a una mirada crítica y justa sobre el empobrecimiento de valores de una sociedad americana que un tiempo fue ejemplo de todo lo bueno y en ocasiones nos hizo creer que era el lugar donde nacían los héroes, los reales y los ficticios. Gracias a directores como Barry Levinson sabemos que ¡AHORA NO!