Lady Bird

Amén, Sacramento

Sacramento, mediocridad familiar, colegio católico y hormonas adolescentes con ambiciones preuniversitarias forman el cóctel que rodea a nuestra protagonista, Lady Bird, rebautizada por ella misma con este nombre. Esta historia descarada y divertida nos la presenta Greta Gerwing, su directora y guionista, en un periodo perfecto para reivindicar el valor de la mujer en el cine. Un soplo de aire fresco en los premios Óscar, pues se trata de la quinta mujer nominada a la mejor dirección en toda su historia.

En Lady Bird nos embarcamos en el día a día de una adolescente a punto de terminar sus estudios en un colegio religioso y que desea irse a la Costa Este para empezar la universidad, con todo lo que este proceso acarrea: los desamores, la búsqueda de sí misma, los sueños, las relaciones con los demás. La película utiliza un tono gamberro (que en principio puede recordar a la icónica Juno) y un “buenrollismo religioso” que te cautiva y te invita a entrar en la vida de esta chica rebelde, interpretada por la enérgica Saoirse Rona.

El logro de que la historia fluya se produce en gran parte gracias a su enfoque humorístico tan bien tratado. Una película de aspecto simple adquiere gran riqueza de matices por la sólida construcción de los personajes. Te identificas con ellos: desde un padre bonachón a una adorable amiga que contrasta muy bien con la protagonista; desde una cuñada algo rara a un novio no tan seguro de sí mismo. Greta crea algunos personajes con esa dualidad entre lo que realmente son y lo que aspiran a ser. El forzoso aparentar de los inconformistas: pobres con pretensiones de una vida exitosa y rica; religión contra sexualidad y rebeldía. Y es que siempre hay alguien que prefiere vivir “al otro lado de las vías”.

El núcleo de la trama, de inevitable comentario, es la relación entre madre e hija (ambas nominadas a los Óscar por sus interpretaciones). Una excelente Laurie Metcalf encarna el papel de madre sobreprotectora, un poco obsesiva con el ahorro y que, como bien dice uno de los personajes, “es maja pero asusta”. Una madre que quiere lo correcto y lo mejor para su hija sin tener en cuenta a veces los deseos de ella. Esto genera ese amor/odio entre las dos, como ocurre en la vida misma. Esta delirante relación nos proporciona los diálogos más mordaces y divertidos de la película. Una escena memorable es esa reinterpretación de “me bajo de la vida”, pero de forma literal, cuando Lady Bird se tira del coche para escapar de la conversación con su tozuda madre. O también la emotiva reacción de Laurie en el aeropuerto mientras conduce.

Si te apetece pasear unos minutos por Sacramento y disfrutar de este milagro cinematográfico que ya lleva cosechadas unas cuantas nominaciones en diversos premios, su estreno en España fue el pasado 23 de febrero. Vuela, bird, vuela.

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