Juego de armas

Cuentos morales del primer mundo

juego_armas_poster_phillipsMartin Scorsese encontró con El lobo de Wall Street (2013) una fórmula bastante eficaz para mostrar las vergüenzas del capitalismo sin que el público mayoritario se durmiera en la butaca. Adam McKay siguió su estela para contar en La gran apuesta (2015) cómo el sistema financiero se desplomó y generó la actual crisis mundial. Y ahora, Todd Phillips —el director de Resacón 1, 2 y 3— utiliza los mismos recursos que sus predecesores: imágenes congeladas, frases de epitafio, ritmo frenético, humor, acción y la voz en off de uno de los personajes. Todo ello, por supuesto, envuelto en canciones mundialmente conocidas. En Juego de armas suenan temas como Behind Blue Eyes, de The WhoThe Passenger, de Iggy Pop, o Everybody Knows, de Leonard Cohen; esta última canción sorprende al cierre de la última escena, y confirma que la película tiene más peso del que se presupone.

Y es que de nuevo el tráiler (como suele ocurrir en este tipo de producciones) ofrece una idea equivocada: no aparece tanto sexo, derroche y gamberreo como sugiere el vídeo promocional, sino que Juego de armas, basada en una historia real, resulta amena a la vez que enseña y permite reflexionar sobre el mercado armamentístico.

WAR DOGSNo hay que olvidar la presencia de Ana de Armas, quien ha participado estos últimos años en producciones americanas (de dudosa calidad, hay que reconocer) y fue mencionada recientemente por la revista Variety como actriz a quien seguir la pista (la veremos en la secuela de Blade Runner que dirigirá Denis Villeneuve, prevista para 2017).

En cuanto a sus protagonistas, Miles Teller (Whiplash, 2014) y Jonah Hill (El lobo de Wall Street) resultan convincentes, y es fácil conectar con la parte más humana que ocultan bajo los asuntos turbios que se traen entre manos. Asuntos legales, por cierto, hasta que ellos, sin querer, hicieron cambiar las normas.

 

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