I am not your negro

Una voz del pasado, una mirada en el presente

A pesar de que provienen de países diferentes y no se llegaron a conocer personalmente, el cineasta haitiano Raoul Peck y el escritor afroamericano James Baldwin tienen puntos en común. Haití, la única nación en el mundo donde la revuelta dirigida por los esclavos resultó en la creación del estado independiente, no obstante no garantizó a su población la inmunidad contra la violencia y la división social. Como consecuencia, en los años 60, Peck, todavía un niño, tuvo que huir con su familia de la dictadura duvalierista. Una década antes, James Baldwin, un joven veinteañero, sufrió un destino similar: emigró de los Estados Unidos por otro tipo de extremismo, el de una sociedad donde el color de piel fue el motivo para la hostilidad abierta. Los puntos de vista de dos expatriados son los componentes claves del documental No soy tu negro y manifiestan su voz en la sinergia de dos medios: ensayo y cine.

La parte verbal de la película se basa en los escritos de James Baldwin, en particular su manuscrito inacabado Remember This House, reminiscencias de tres líderes prominentes del movimiento por los derechos civiles: Medgar Evers, Malcolm X y Martin Luther King. Mientras que Samuel L. Jackson da voz a sus palabras, Raoul Peck las ilustra con imágenes de archivo, comerciales, entrevistas, noticiarios, clips de películas y fotografías de las protestas Black Lives Matter. Aquí cabe mencionar el truco que hace el cineasta con el material: aprovecha algunos de los pasajes más proféticos de Baldwin para salir de un documental meramente histórico y subrayar la actualidad del tema que explora. Las imágenes de las manifestaciones en Ferguson, la investidura de Obama y la manipulación de los medios de comunicación a la vez demuestran el genio de Baldwin y la intemporalidad de sus argumentos más importantes.

Pese a que muchas veces Peck recurre a los recuerdos personales de Baldwin, no hace un retrato individual, sino colectivo, tal y como se ve una sociedad en la combinación de lo escrito y lo visual. En el caso de No soy tu negro el último componente es crucial para exponer el rol de la imagen en esa sociedad. Sin darse cuenta, Baldwin desempeña el papel de crítico cinematográfico, analizando en sus ensayos la fabricación de las imágenes en las películas de Hollywood y su star-system. Peck lo vuelve a ilustrar: Doris Day, John Wayne y Gary Cooper son protagonistas tan frecuentes de su película como aquellos que luchaban contra la segregación.

El único fallo de Peck en este sentido es que, por mucho que intenta conectar el material histórico con los tiempos de hoy, no llega a demostrar el tema de la imagen en el Hollywood moderno. Curiosamente, en enero de 2017 No soy tu negro se encontró entre las nominadas a los premios Óscar. ¿Ha cambiado tanto el sistema o es que la película ha cabido dentro de sus normas vigentes?

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