El extraño

Situaciones desesperadas, medidas chamánicas

el_extrano_the_wailing_posterAlgo se le escapa al policía y detective Jong-Goo: los cruentos asesinatos que se producen en la pequeña aldea donde vive no tienen explicación lógica. Y a pesar de ello, todos siguen el mismo patrón: basta con que el miembro de una familia experimente los síntomas propios de una mala gripe para que, a las pocas semanas, todos acaben peor que un cuadro de Francis Bacon.

Lo ancestral y lo contemporáneo conviven en la tercera película de Na Hong-jin —director coreano aclamado por sus anteriores trabajos, The yellow sea (2010) y The chaser (2008)—, y es curiosa la actitud de aceptación que toma el protagonista desde el comienzo de la cinta, a pesar de ser un personaje que debería aferrarse a razonamientos científicos. Pues Jong-Goo se deja llevar sin esfuerzo y dirige su línea de investigación según habladurías, leyendas urbanas y testigos de dudoso equilibrio mental. Esto hace que la fachada de un personaje que se presupone escéptico (por su profesión) se caiga y posibilita aún más la mezcla entre los dos mundos: el tangible y el espiritual. De este modo, apenas presenciamos el típico conflicto interno en que el personaje lucha por no ceder ante lo inexplicable (sirva como ejemplo Sleepy Hollow), sino que la impotencia nace de la imposibilidad de encontrar herramientas o métodos eficaces para combatir las fuerzas ocultas. Puede apreciarse esto en algunas escenas, como en la que Jong-Goo acepta sin discusión la propuesta de contratar un chamán. Se resigna, ya que, dadas las circunstancias, le parece lo más sensato.

the_wailing_el_extrano_na_hong-jinDebido a la mezcla de géneros y los continuos virajes del guion, el espectador sufrirá la ceguera de su protagonista, pues el mal presenciado es difícil de clasificar: entre zombis, posesiones y pandemias parece oscilar el asunto. Esto ofrece escenas tan bellas y dispares como sobrecogedoras: los ritos, los altares satánicos, los sacrificios y las transfiguraciones (de gran impacto audiovisual) contrastan con los paisajes apacibles y dormidos que presenta la aldea coreana.

Ganadora del premio a mejor fotografía y mejor película asiática en el Festival de Sitges, y proyectada en el Festival de Cannes (fuera de concurso), El extraño es una propuesta que bien merece tiempo. Aparte de sus dos horas y media de duración, el filme requiere un reposo extra para ser digerido.

 

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