El hombre de las mil caras

Cine de espías y español

hombre_mil_caras_poster_rodriguezCon El hombre de las mil caras, el director Alberto Rodríguez incursiona en el thriller de espionaje, pero con espías españoles y reales. Nada que ver con la espectacularidad de James Bond o de Jason Bourne. La película trata el sonado caso de Luis Roldán, en los inicios de una democracia que no ha hecho más que empeorar, y se centra en su desaparición encubierta por Francisco Paesa. Un hombre con mil caras y más de una vida después de la muerte.

A este “hombre de las mil caras” lo interpreta un actor todoterreno como Eduard Fernández. Su trabajo le ha valido el premio a mejor actor en el Festival de San Sebastián. Desde el primer momento, se mete en la piel del personaje y lo hace suyo. Como hiciera Paesa en la vida real, juega al despiste tanto con el reparto como con los espectadores. A la vez, añade personalidad a un ser indescifrable, con recursos como el recurrente tic de dar vueltas a un mechero o la capacidad de saber en todo momento qué esperan los demás de él.

Otras interpretaciones destacables son las de rostros conocidos del cine español: José Coronado, Marta Etura, Luis Callejo, Emilio Gutiérrez Caba, Pedro Casablanc… Mención aparte merece Carlos Santos, que encarna de manera notable a Luis Roldán. Sin caer en juicios fáciles, la película saca los trapos sucios de la democracia española, incluyendo el caso GAL y las desviaciones de fondos encubiertas por partidos. Y nos viene a recordar que todo sigue igual (o mucho peor).

hombre_mil_caras_fernandez_coronado_eturaLa mayor parte del metraje se basa en los continuos viajes del agente secreto, las diferentes localizaciones, los engaños, los tejemanejes políticos… Esta complejidad de querer abarcar demasiado, junto con la frialdad que desprende el trasfondo político, no refleja la personalidad del director vista en otros thrillers suyos, como Grupo 7 o la aclamada La isla mínima. Parece más un Ocean’s Eleven, con un reparto bien orquestado pero que a mí, personalmente, me deja algo indiferente.

La película de Alberto Rodríguez es un paso adelante para el género de espías en el cine español de actualidad. Sin embargo, el director ha perdido su esencia, clara y directa, al incurrir en un exceso de información y dar demasiados rodeos en el guion. La posible excusa es la misión imposible que supone cubrir la inabarcable trayectoria del agente Paesa. De cualquier modo, a El hombre de las mil caras merece la pena darle una oportunidad; por lo que aporta al cine de género, por la interpretación de su protagonista y por destapar las entrañas del poder corrupto en España.

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