El bar

Un encierro a lo bestia

Después de pasar “una gran noche”, Álex de la Iglesia nos vuelve a encerrar en su nueva película: El bar, que ya ha pisado la alfombra de la Berlinale y la del Festival de Málaga —en ambos certámenes fuera de concurso— y que, según comentó en la rueda de prensa de este último, es “humildemente su mejor película”.

El bar es un thriller cómico en el cual se nos presenta a un grupo heterogéneo de personas que coinciden en un bar de Madrid a la hora del desayuno. Una situación cotidiana, hasta que un cliente recibe un disparo en la cabeza al salir. El pánico se apodera de ellos y se sienten atrapados en ese lugar, que no quieren abandonar por miedo a correr la misma suerte.

Con este original punto de partida, con unos créditos iniciales que entiendes gracias al transcurso de la historia, y con una presentación visual de los personajes muy dinámica y eficaz se despierta nuestro interés y suspense. La cámara acompaña con un plano secuencia a los protagonistas, que se entrelazan en su recorrido por la ciudad hasta desembocar en este tradicional bar. Vemos cómo se crea un clima de nervios por saber qué está pasando, y sobre todo, por saber si la amenaza está en el exterior… o quizás dentro del bar. El comportamiento de los personajes revela la moralidad de cada uno. Todos acarrean una parte oscura y otra parte falseada que quieren vender y mostrar al mundo.

Lástima que a medida que avanza la historia disminuya el interés. El bar cumple con el sello Álex de la Iglesia: entretener con toques de humor, terror e intriga; sin embargo, el desarrollo final de la trama resulta chapucero y parece tratar al espectador como tonto al dar prácticamente todo mascado con un uso excesivo de explicaciones de guion y gags un tanto ridículos (por ejemplo, la escena de la mochila del personaje de Mario Casas). Además, la utilización del acercamiento de cámara y del crescendo de música para puntualizar un hecho significativo es demasiado redundante. Cansa, y mucho.

Eso sí, un detalle digno de mencionar es el buen trabajo de dirección y puesta en escena del bilbaíno. Posee una habilidad evidente para dirigir a un reparto coral. Su técnica de continuar la acción de sus personajes, aunque estos no estén en plano, facilita y da fluidez a la interpretación de los actores. Dar las réplicas es una manera generosa de actuación. Esta forma de rodar también es alabada por su elenco de caras conocidas, que se prestan nuevamente a cada una de sus locuras sin importarles las duras circunstancias en las que los sitúe el director.

Su equipo de dirección artística no se queda atrás y realiza una irreprochable labor al recrear el típico bar castizo madrileño, regentado por Amparo (Terele Pávez) y el inocente camarero Satur (Secun de la Rosa); un local que te despierta cierto cariño, por mugriento que pueda parecer.

En lo que concierne al trabajo actoral, como es recurrente en muchas películas para el deleite de los espectadores, se suele mostrar a la chica o chico guapo en paños menores. Sin embargo, Blanca Suárez y Mario Casas, los guaperas en cuestión, no se quedan solo ahí. Hacen una correcta y buena interpretación y dejan claro que no son simplemente “un cuerpo”. Y cabe destacar a Jaime Ordóñez, muy bien caracterizado en su papel de mendigo apocalíptico, aunque en ciertos momentos puede agotar un poco su exagerada interpretación y sus frases sin sentido.

En resumen, la historia se podría dividir en tres espacios/actos: el bar, la trampilla subterránea y las alcantarillas. En este último escenario se puede ver la crítica social que nos introduce De la Iglesia. Las cloacas como un símil de nuestra sociedad, ese lado putrefacto y turbio que nos arrastra a querer sobrevivir a toda costa.

Álex de la Iglesia es un director por cuyas películas se siente una admiración acérrima o un casi rechazo. Esta dualidad que crea es, en mi opinión, un punto a su favor, ya que sabe que los espectadores —seguidores o detractores— irán a ver sus obras simplemente por el interés que despierta.

Si eres de esas personas que siente curiosidad por su filmografía, El bar se estrenó en cines el 24 de marzo.

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