Chevalier

Burla a la masculinidad moderna

chevalier_Strand_PrintDesde Grecia llega a nuestros cines Chevalier, una película de Athina Rachel Sangari, autora quizás no muy conocida aún en España, pero que ha trabajado como coproductora en películas tan poco desdeñables como la galardonada Canino, el film de Yorgos Lanhimos que advirtió a más de uno sobre la escena cultural griega.

Chevalier es una película sobre seis hombres que pasan unos días de vacaciones en un yate y matan el tiempo poniéndose a prueba en un juego disparatado: decidir quién de todos ellos es el mejor, lo que da como resultado una serie de competiciones tan ridículas como la propia premisa. De esta manera, el único que será consciente de los desvaríos de la tripulación hacia el absurdo será el propio espectador.

chevalier_tsangari_01El escenario es reducido al pequeño barco y a algunas costas del Egeo, y se acompaña de un ritmo monocorde. Son los jugadores los que dan vida a la película con sus florituras, al tratar de ser los mejores. Se deja entrever en Chevalier esa microsociedad atrapada en sí misma que reflejan filmes como Los idiotas de Lars von Trier o La gran comilona de Marco Ferreri.

Como el lector ya imaginará, la premisa no es del gusto de todo el mundo, pero hay una reflexión sobre lo irracional de la competición y la vacuidad de la victoria que la película despliega muy bien mediante esta fórmula de comedia alocada, por lo que encontrará sus seguidores. La ironía funciona a la perfección, al reducir a los tripulantes a simples bufones en su afán por demostrar su hombría. El resultado es un buen retrato del disfraz social del hombre moderno.

Aquellos espectadores que gusten del humor absurdo y la sátira social están de enhorabuena ante la nueva rara avis del cine griego actual, pues encontrarán en Chevalier algo digno del recuerdo.

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