Call me by your name

Leer, nadar, amar

Poster de Call me by your nameLa película de Luca Guadagnino es un ejercicio de veteranía y buen gusto sobre la importancia del arte y el amor para comprender el mundo. Elio y Oliver son personajes predestinados a convertirse en clásicos de un cine desprovisto de prejuicios y entrenado para satisfacer las necesidades de nuevos públicos.

De las profundidades del mar se recuperan un enorme torso de metal y un brazo que señala lo que un día tuvo algo de importancia. Pasados los años, esos objetos yertos mantienen viva la pasión de quienes los extrajeron, sincronizando la importancia del pasado y del presente para todos los presentes, capaces de encontrar algo de relevancia en ellos mismos dentro de ese pedazo de vida arrebatado al olvido y la historia. Este acto pone de manifiesto una de las capas más importantes del último trabajo de Luca Guadagnino: el arte es una forma de expresión, y como tal ejerce un efecto liberador y desestresante en quien lo practica y lo disfruta; esta definición tan simple y veraz subyace en cada fotograma de Call me by your name.

Leer libros,

transcribir música,

nadar en el río,

salir por la noche.

Estos son los cuatro pilares básicos que sostienen el mundo idílico de Elio, custodiado por la naturaleza del amor paternal y un entorno apropiado para prepararle en la tarea de ser quien quiera ser. Pero todo cambia en la vida de este adolescente con la llegada de Oliver, el nuevo asistente de su padre, un joven americano que convivirá con Elio y su familia todo el verano.

Timothée Chalamet en Call by your nameMucho y bueno se ha escrito sobre Call me by your name, pero si nos quedamos en esa visión estándar y superficial (en el buen sentido) de la relación entre Elio y Oliver podríamos no estar contemplando en su totalidad la obra de uno de los directores más singulares y valerosos de nuestro tiempo. Guadagnino rueda un film sobre el aprendizaje vital y la importancia de saber comunicarnos, que el propio amor obedece a un lenguaje natural y que ni siquiera la más cruel de las realidades puede enmudecerlo. La historia de Elio y Oliver es la de dos enamorados al uso, el contexto de la obra en su puesta en escena junto al estado de gracia de todo su reparto nos hace sentir en todo momento que estamos ante un relato que puede leerse de manera universal, del que cualquiera de nosotros puede sentirse protagonista, sea de la condición que sea. Ese puede ser el mayor de los logros del film.

El artivismo (palabra portmanteau que combina arte y activismo, creada para clasificar obras capaces de impulsar un cambio en la sociedad) de Call me by your name nos recuerda a films como Brokeback Mountain, con la diferencia de que Elio y Oliver están destinados a estar perpetuamente en nuestras memorias. Call me by your name nos brinda una visión del amor en contextos dispares e insoslayables llamando la atención sobre la necesidad de que el cine sea capaz de dar visibilidad a otras formas de vida que representen nuestro verdadero progreso como sociedad, en la que podrían darse conversaciones padre-hijo tan hermosas y reconfortantes como las retratadas en la película.