7 años

Un ajedrez con fichas grises

7_anos_posterNo hay que atacar al poder si no tienes la seguridad de destruirlo: la frase de Nicolás Maquiavelo encierra un claro tono estratégico y concienzudo sobre las relaciones entre personas. Pero también habla sobre la capacidad de los seres humanos para trazarnos límites y metas que nos pueden llevar al descubrimiento de lo peor de nosotros mismos.

7 años, primer largometraje de la compañía estadounidense Netflix en nuestro país, pone de manifiesto la necesidad de este canal de exportar el talento español a todo el mundo. La cuarta película del director catalán Roger Gual obedece a unos principios sociales ya plasmados en anteriores obras como Smoking room, por la que obtuvo el Goya a la mejor dirección novel en 2002.

Paco León, Alex Brendemühl, Juana Acosta, Juan Pablo Raba y Manuel Morón son los encargados de protagonizar la historia de cuatro socios que se sientan alrededor de una mesa para decidir quién de ellos tendrá que perder siete años de su vida a cambio de que su compañía y amigos salgan indemnes. La trama está servida.

La cinta de Roger Gual es deudora de su tiempo, francamente contextual, reflejo de un ambiente social y político bien expuesto, y provoca empatía en el espectador. Como si se encontraran en un escenario en forma de tablero de ajedrez, los personajes se mueven a merced de sus miserias, convertidos en mezquinos ejemplos fácilmente reconocibles para el espectador a través del prisma de cualquier color ideológico.

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La falta de sentimiento de culpa y espíritu de sacrificio por los que nos rodean pone de manifiesto en 7 años una de las carencias más extendidas en nuestra sociedad actual.

¿Qué pasa en el tablero de ajedrez cuando se va la luz y las fichas ya no son ni blancas ni negras?

La estrategia del monstruo estadounidense Netflix se basa, en gran medida, en ampliar su catálogo con contenido propio y de calidad. 7 años es un acierto por parte de Netflix, en virtud de un casting perfecto y un guion bien resuelto.