Colossal

Un tropiezo catastrófico

Morder el polvo duele. Y aunque la consecuencia directa recaiga sobre la persona que da con sus huesos contra el suelo, tras la nube de partículas arenosas aparecen las siluetas de los daños colaterales. Gloria, personaje protagonista de Colossal interpretado por Anne Hathaway, reconstruye como puede su vida en estado ruinoso: sin trabajo y tras cortar la relación con su pareja, vuelve a la ciudad donde creció para instalarse en la antigua casa de sus padres. Un hogar sin muebles, vacío, que actúa como metáfora de su realidad inmediata. Pero también hay otra realidad paralela, de la que Gloria no es consciente hasta que un ser abominable arrasa las calles de Seúl. Este monstruo caprichoso y descontrolado que desafía la seguridad mundial resulta tener demasiadas cosas en común con ella.

Escrita y dirigida por Nacho Vigalondo, Colossal aborda de manera sutil el tema de las adicciones y sus efectos desastrosos. La acción se desarrolla a través de acontecimientos puramente fantásticos que consiguen exponer una historia de superación e independencia, sin llegar a ser una película moralizante o con pretensiones aleccionadoras. Vigalondo introduce además pinceladas de un tema tan difícil de abordar como el maltrato físico y psicológico mediante escenas de acción, suspense y humor negro que rezuman puro entretenimiento sin por ello dejar de ser respetuosas. Así, mediante golpes inesperados que llevan a un final grandioso, el espectador, noqueado, no sabrá muy bien a qué tipo de película acaba de enfrentarse. Colossal actúa como un dardo con efecto retardado, una película punzante de ciencia ficción con sello de autor.

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