MEN ON THE MOON

Entre los años 70 y 80 un joven humorista irrumpió en la comedia americana para dejar sin capacidad de reacción a todo el público y demás profesionales del sector; su nombre era Andy Kaufman. “La yuxtaposición de gente haciendo lo que hace normalmente pero en circunstancias inapropiadas es algo muy divertido”, afirmaba Kaufman, creando sin saberlo el leitmotiv de la mayoría de sus espectáculos.

 

En nuestro país, el estreno en Movistar+ de Capítulo 0, el nuevo trabajo de Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes, pone de manifiesto dos ideas: una es el valor social del género de la comedia, con su capacidad transformativa; y la otra es una nueva forma de ofrecer al espectador herramientas con las que sentirse capaz de descodificar ciertas realidades paralelas.

Sevilla y Reyes realizan su mejor trabajo como pareja hasta hoy. Capítulo 0, compuesta por cinco episodios de veinticinco minutos cada uno, pone de manifiesto todo lo mejor (y nada de lo peor) del largo aprendizaje del dúo manchego en series como Muchachada Nui o Museo Coconut, entre otras.

 

La capacidad inagotable de Reyes para crear diferentes registros en personajes sin conexión entre sí durante la serie es digna de ser venerada. En ese sentido, destaca el capítulo Crimen se escribe con “C”. Por otro lado, Sevilla se consagra en la dirección con un excelente trabajo en su dominio de los tiempos de la comedia en sus distintos formatos y géneros. Algo nada fácil.

 

Capítulo 0 es heredera legítima de la excentricidad de David y Jerry Zucker (Aterriza como puedas y después, gracias a los profesionales responsables de la traducción de títulos, todo lo que acabe en “como puedas”), pasando por la delirante puesta en escena de Fawlty Towers (Hotel Fawlty), con John Cleese, sin saltarnos por supuesto a los Monty Python, e incluso con la aportación de aristas del propio Kaufman, dueño y señor de una identidad única e intransferible a otros cómicos. Podemos llegar a pensar que el resultado final de Capítulo 0 es la suma de los referentes ya citados, en continua sincronización con las facultades aportadas por sus propios creadores; en definitiva, se trata de una de las mejores series cómicas españolas en lo que llevamos de siglo.

El gran desafío de la propuesta de Sevilla y Reyes es la puesta en valor de un humor diferente y a la vez tan eficaz como los otros a la hora de contentar al espectador. La capacidad transformadora de la serie de Movistar+ radica en unos personajes presentados con ternura y profunda carga humana que, pasados por el filtro de lo cotidiano, son yuxtapuestos a otra realidad, una nueva dimensión donde nada de lo que les rodea les puede liberar de su inherente facultad cognitiva (tontuna). Es decir, aquellos que crean que Capítulo 0 es otra serie más del dúo manchego se equivocan.

 

La verdadera naturaleza de Capítulo 0 se oculta en todo lo que en un principio importa poco o nada al espectador, visible pero despojada de importancia: la crítica naíf a las risas enlatadas, la sobrevaloración de los personajes en géneros como el policíaco o negro (el magnífico guion de Crimen se escribe con “C” es muestra de ello, con continuas referencias a las novelas de misterio y la incredulidad que las engloba), la exagerada implantación de la filosofía en la ciencia ficción actual, que dota a cualquier cosa que pase en el espacio de cierto perfil filosófico, y finalmente la crítica a los nuevos formatos televisivos, como en Tertulianos, donde se pone de manifiesto el empeño en magnificar que tiene la televisión en cualquier discurso. Todo ello chanantado, sinónimo en Capítulo 0 de eficaz y delirante.

A diferencia de Kaufman, Sevilla y Reyes dotan a sus personajes del poder de la empatía, aun sumergiéndose en situaciones y procesos delirantes, esparcidos por lugares donde nada les resulta familiar. Efectivamente, la gente haciendo lo que hace normalmente en circunstancias inapropiadas sí resulta divertida, y más si sabe lo que hace.