Con su cuarta temporada, Black Mirror alcanza la madurez y toma conciencia de sí misma. Esto le permite una mayor experimentación en sus nuevos episodios, como el homenaje-parodia a Star Trek en USS Callister (4×01) o la luz que Black Museum (4×06) arroja sobre el universo interconectado que forman las tramas de la serie.

Esta nueva temporada, la segunda con producción de Netflix, la componen seis episodios que ha escrito el mismísimo Charlie Brooker, con la excepción de USS Callister, en el que cuenta con la colaboración de William Bridges. Como ya es habitual, Black Mirror nos muestra un mundo lejano que, a la vez, es el espejo deforme de nuestra sociedad.

Una serie que mejora conforme avanzan las temporadas

No olvidemos que Black Mirror empezó como una serie británica de Channel 4, con tres episodios por temporada y un público reducido pero fiel, tanto en la admiración como en la repulsión que siempre ha suscitado.

Desde la tercera temporada, con la compra de Netflix, la serie de Charlie Brooker multiplicó sus posibilidades y su alcance. Pasó a emitir seis episodios por temporada y ganó en visibilidad, pues son muchos los que la han empezado a ver recientemente. La notoriedad que le otorgaron los dos Emmys recibidos por San Junípero (3×04), mejor telefilm y mejor guion de teleserie, nos hace preguntarnos sobre el impacto de esta cuarta temporada, que desgranamos a continuación.

La tecnología al servicio de un dios salvaje

La tecnología en sí misma no es buena ni mala, depende del uso que le demos. En Black Mirror nos muestran cómo los avances tecnológicos abren nuevas puertas que hasta entonces eran inalcanzables. Esto hace posible que los personajes lleguen a niveles de control, de tortura o de manipulación que no hubieran podido realizar sin ayuda de las máquinas, creadas por el ser humano para su propio beneficio y para complacer sus obsesiones, a modo de un dios salvaje.

La serie de ciencia ficción nos regala una cuarta temporada notable. Con temáticas tan diferentes es complicado comparar los episodios. Sin embargo, en todos aflora el ser humano y su afán de poder.

Uss Callister de Black Mirror

Uss Callister (Toby Haynes)

4×01 USS Callister

Esta parodia espacial, además de ser original y divertida, cuenta con el carisma de Cristin Milioti y de Jesse Plemons; ambos actores ya coincidieron en la serie Fargo II. El sentido del humor de la heroína nos deja esta frase para el recuerdo: “Stealing my pussy is a red fucking line”.

4×02 Arkangel

Este episodio juega con un error que cometen muchos padres: la sobreprotección de sus hijos. Si pudieras controlarlos, ¿hasta dónde llegarías? El dispositivo Arkangel se centra en una hija observada continuamente por su madre. Una curiosidad es que cuenta con Jodie Foster en la dirección.

4×03 Cocodrilo

Con una premisa vista en muchos thrillers o películas de terror, un atropello desencadena una serie de consecuencias para evitar un futuro que se presenta turbio. Es uno de los episodios más desconcertantes de esta temporada y su tensión va in crescendo.

PD.: Quién tuviera una máquina recordadora…

Cocodrilo de Black Mirror

Cocodrilo (John Hillcoat)

4×04 Hang the DJ

El Black Mirror más romántico, como ya vimos en San Junípero, es el que destaca en Hang the DJ. Un episodio muy valorado y que nos demuestra una aplicación que ya quisieran tener los que están Tinder o van a First Dates. Con una fiabilidad del 100 %, ¿te atreves a buscar a tu pareja perfecta?

4×05 Metalhead

David Slade (Breaking Bad, Hannibal, American Gods…) dirige el episodio más diferente de la serie, en el que es imposible escapar del rastreo de un “perro” robot. Metalhead destaca por su fotografía, por su estética en blanco y negro y por la parquedad en explicaciones. Quizá por estos motivos es el episodio peor valorado de esta temporada. Aun así, aprueba con nota.

4×06 Black Museum

Este cierre de temporada es un tributo al universo Black Mirror. Si Charlie Brooker ya avanzó que hay puntos en común entre los episodios, en este conoceremos un museo donde aparecen varias de las “creaciones tecnológicas” vistas anteriormente. Un episodio al que le tenemos especial cariño, pues se ha rodado entre Málaga y Almería, con una parada en la antigua cárcel de Cruz de Humilladero.

Tras ver esta temporada muchos son los que se preguntan si Black Mirror se está ablandando. En vez de traernos el apocalipsis al que nos tenía acostumbrados, tres de las historias no terminan mal. Es más, en dos de ellas quienes se exceden acaban castigados, mientras que en la otra, Hang the DJ, la tecnología está del lado del amor.

En vez de un ablandamiento, preferimos verlo como un respiro para que entre algo de luz en medio de tanta oscuridad. Y no nos cabe duda de que esta serie aún tiene mucho camino para alumbrar.