A lo largo del último mes nuestra redacción ha compartido las crónicas de sus encuentros cinéfilos con películas tanto internacionales como españolas, tanto pasadas por festivales importantes como recién estrenadas. Pero todo lo bueno se acaba, y con esta crónica llegamos al final de nuestra experiencia del Atlántida Film Fest, cuya versión online ha estado disponible en la plataforma Filmin entre el 26 de junio y el 26 de julio.

Por último ofrecemos nuestras revelaciones cinematográficas, entre ellas un ejemplo de la naciente “nueva ola” búlgara (Hristo), el documental-retrato de John Berger como amigo íntimo (The seasons in Quincy) y el grito indignado en contra de la industria visual más grande y vil del mundo (Pornocracy).

 
Hristo - Atlántida Film FestHristo (Grigor Lefterov y Todor Matsanov – Bulgaria)

Ópera prima de los directores búlgaros Grigor Lefterov y Todor Matsanov, Hristo pertenece a una reciente especialización del cine social europeo que, auguro, va a tener cierta proliferación en los próximos años. En nuestra sociedad del capital, donde ya no hay lugar para los derechos que conquistaron décadas atrás los obreros, la mala vida entre la sumisión al explotador y el desahucio conforman la realidad que muestra sin ninguna condolencia el film. Si Maren Ade en su Toni Erdmann satirizaba sobre esos fríos aburguesados del mundo empresarial europeo, aquí, en las antípodas de la comedia, se encierra el sufrimiento que desgraciadamente afecta a cada vez más personas. (Mario Zafra)

 
 
Test - Atlántida Film FestTest (Alexander Kott – Rusia)

Bello planteamiento sobre una serie de pruebas nucleares que llevó a cabo la Unión Soviética en la estepa uzbeka, o más bien sobre sus consecuencias. En medio de una extensa zona desértica hay un pequeño microcosmos en el que vive un padre con su hija, que se debate entre el amor de dos muchachos. Test es una postal volátil que se autodestruye y deja huella en la retina del espectador. El lenguaje puramente visual, sin un solo diálogo, y el ritmo pausado pero no lento de la película se utilizan para mostrar aquí una historia pequeña, casi una anécdota. Sencilla pero poética, esta original rara avis sirve como invitación para descubrir el resto de la, hasta el momento, escasa filmografía de Aleksandr Kott. (Mario Zafra)

Thread - Atlántida Film FestThread (Alexander Voulgaris – Grecia)

Teniendo en cuenta la situación de asfixia que el país heleno lleva atravesando desde los inicios de la crisis financiera, la propuesta del griego Voulgaris de mostrar un retrato dictatorial relacionado con nuestros días parece más que interesante. Sin embargo, una amalgama de simbolismos enfangados en situaciones gratuitas de violencia y sexo harán que la agitación política se desvanezca en una exposición demasiado confusa. El nombre de su protagonista, Niki (Nike, Victoria en griego), sugiere (de manera bastante contundente) que su vida está destinada a la lucha y el liderazgo. Y esto es lo único claro. La joven opositora y madre se rebela desde la clandestinidad contra un régimen atemporal, aunque situado en los años 70. El desarrollo de la acción en este periodo de la historia parece que se debe, únicamente, a la justificación del vestuario, la música y ciertos recursos estilísticos que al director le gustan. Toda una parafernalia que se despliega para no caer en un discurso obvio y que tropieza continuamente con metáforas irreconocibles. (Laura Carneros)

 
The sun, the sun blinded me - Atlántida Film FestThe sun, the sun blinded me (Anka Sasnal y Wilhelm Sasnal – Polonia)

Ardua tarea la de adaptar una obra literaria. Gesta digna de alabanzas si la obra literaria en cuestión es de Albert Camus. Luchino Visconti lo intentó con El extranjero y, para frustración del espectador, falló estrepitosamente.

Pero, en este caso, los hermanos Sasnal no leen al dedillo la primera obra del argelino, sino que la utilizan como punto de partida narrativo, rebajando el sentimiento existencialista que impregna la obra literaria para insertar una acertada denuncia —o advertencia, según se mire— sobre la pasividad y el miedo de las sociedades modernas al exterior, a ese “otro” que, en el caso del film, representa un inmigrante ilegal que, a ojos de nuestra sociedad, es un elemento invasor y desestabilizador de nuestro statu quo.

En el apartado del “debe” de esta producción polaca se encuentra un cierto simbolismo en su desenlace, que hace que el espectador quede un poco aturdido ante la aparición de ese carácter abstracto en una historia en la que, a todas luces, se ha transitado por una narrativa centrada en lo social. (Javier Acedo)

 
Pornocracy - Atlántida Film FestPornocracy (Ovidie – Francia)

Si toda puta tiene un chulo detrás, toda web cuyos ingresos provienen de la industria del porno oculta a una red de “empresarios millonarios”. Aunque no nos paremos a pensar en ello, la crisis también llegó al negocio del sexo: sus profesionales llegaron a ganar diez veces menos y el boom de internet, con los llamados tubes, vino a democratizarlo todo. La directora feminista Ovidie, que trabajó como actriz durante diecisiete años, se escandaliza de las prácticas actuales: hard sex, todo se ve gratis y está disponible para cualquier edad; los nombres de las actrices ni aparecen, ya que los vídeos se clasifican por categorías según gustos/filias sexuales. Todo se reduce al máximo beneficio al menor coste. Bienvenidos al capitalismo del porno. Pornocracy se acerca más a un reportaje de investigación que a una película, pero nos desvela un mundo que mueve millones (en personas y en dinero). Este documental muestra los entresijos de monopolios como PornHub y su dudosa financiación, más cerca de una mafia que de una empresa. Con sus 77 minutos de duración, lo justo y necesario, después de su visionado el porno te parece hasta aburrido y miserable. Una industria a imagen y semejanza de los hombres. (Silvia Gutiérrez)

 
Brothers of the night - Atlántida Film FestBrothers of the night (Patric Chiha – Austria)

El documental Brothers of the night se centra en un grupo de jóvenes búlgaros que fueron a Viena para buscar trabajo y han acabado en la vía rápida: el negocio de la prostitución para gays. El objetivo de cada noche es sacar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible. Llama la atención que en el metraje no aparecen mujeres, el personaje de un travesti es lo más cercano, pero la mayoría de los entrevistados tiene una esposa o unos hijos que lo esperan. Como método de trabajo, y como evasión, mantienen un ritmo de vida en el que cada noche es una fiesta sin control. Durante sus primeros minutos, y con una BSO que no termina de encajar, la película de Patric Chiha parece no tener con qué sostenerse… Pero la seriedad de este documental, junto con su lado más vulnerable, llega. Y esto ocurre cuando los protagonistas se sinceran o sueñan con un futuro mejor. (Silvia Gutiérrez)

 
The seasons in Quincy - Atlántida Film FestThe seasons in Quincy (Tilda Swinton, Bartek Dziadosz, Colin MacCabe, Christopher Roth – Reino Unido)

The seasons in Quincy es un retrato, o mejor dicho, cuatro esbozos dedicados (ahora, por desgracia, en el recuerdo) a John Berger. Figura muy importante tanto para el siglo XX como para el XXI, artista, historiador y crítico de arte, en los años 70 John Berger se mudó a un pueblo en los Alpes franceses donde vivió hasta su muerte a principios de 2017.

“El invierno”, la primera de las estaciones del año en el pueblo de Quincy, es una carta de amor muy dulce y cariñosa, en la que Tilda Swinton y Berger, amigos íntimos desde hace muchas décadas, hablan sobre su fecha de nacimiento (la cual comparten, con una diferencia de treinta y cuatro años) como el punto de partida de sus similitudes en relación con la vida y el arte. El principio del documental se corresponde con su final, “El otoño”, en el que ya la misma Swinton contempla con cariño a través de la cámara a las dos familias, sus propios hijos y el hijo y la esposa de Berger, charlando, dibujando, intercambiando regalos y aprendiendo a montar en moto.

En comparación con la intimidad de Swinton, los otros dos retratos, hechos por sus colegas del Derek Jarman Lab, son más las miradas de los investigadores que de los amigos. Uno de ellos, “El verano”, examina el trabajo de Berger sobre la actitud del hombre hacia los animales, y el otro, “La primavera”, su visión política con estilo de debate de televisión. Sin duda están hechos con mucha admiración y deberían crear una imagen holística del artista, pero no se corresponden con el enfoque emocional de Swinton, que a su vez crea la sensación de discordancia entre las partes del documental. En este caso sería mejor si fuera un proyecto exclusivo de ella, dedicado a sus “modos de escuchar” (al igual que ver), a los momentos de intimidad fijados entre dos amigos. (Anna Kulyk)

Porto (Gabe Klinger – Portugal)

El vórtice de recuerdos, soledad y amor en la ciudad quizá más subestimada en cuanto a sus capacidades cinematográficas es lo que compone la obra melancólica de Gabe Klinger. Los caminos de dos extranjeros, un americano y una francesa, se cruzan en Oporto durante una noche. Igualmente se cruzan y entremezclan los trazos de sus recuerdos, hasta llegar a uno que comparten. En este sentido la decisión técnica de grabar con celuloide se corresponde perfectamente con el enfoque emocional de la película. Cambiando entre tres formatos (8, 16 y 32 milímetros), Klinger usa el material filmado con Super 8 para las imágenes de la ciudad de Porto, los 16 mm para lo relacionado con el pasado de los protagonistas y los 32 mm para los recuerdos compartidos y más alcanzables para ellos, pero todavía borrosos y frágiles.

Como Jim Jarmusch (que es productor ejecutivo de la película), Gabe Klinger parece más europeo que americano; en Porto hay guiños hacia Eustache y Godard, así como la participación de Chantal Akerman, que por desgracia se quedó fuera de la versión final de la película. Con su tristeza y su belleza, Porto (tanto la ciudad como el film) evoca recuerdos sobre demasiadas pérdidas que ha sufrido el séptimo arte durante los últimos años. Para Manoel, Chantal y Anton. (Anna Kulyk)

Aunque hemos llegado al fin de la última crónica, todavía no decimos adiós al Atlántida Film Fest. Muy pronto nuestros colaboradores compartirán sus preferencias personales del festival y explicarán por qué esas obras cinematográficas merecen y deben ser vistas.

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