El Atlántida Film Fest 2017, el mayor festival de cine europeo, nos trae este año 81 títulos inéditos. Como en otras ediciones, el festival tiene una doble vertiente: la física, en Palma de Mallorca (del 26 de junio al 2 de julio), y la versión online en la plataforma de Filmin (del 26 de junio al 26 de julio). En Astoria 21 haremos una crónica semanal sobre lo más interesante de nuestros visionados en Filmin.

Aquí tenéis nuestra primera crónica sobre el Atlántida Film Fest 2017:

Rasputín: un asesinato en la corte del zar (Eva Gerberding – Alemania)

Rasputín es, con seguridad, uno de los personajes históricos más carismáticos e iconoclastas del pasado siglo XX. Por su propia naturaleza, a caballo entre el misticismo y las maquinaciones políticas, y por la sombra de leyenda oscura que gravita sobre él merece un lugar destacado en un supuesto top de “rarezas históricas”.

Pero he aquí que, con semejante bagaje, uno esperaría más carne en un documental sobre su figura, su papel en la historia del imperio ruso y la conspiración política para su asesinato.

Con un afán que roza el dogmatismo de un documental educativo emitido en un canal temático, la directora Eva Gerberding ofrece una visión superficial y casi de puntillas sobre sucesos históricos de gran calado que necesitarían un análisis más profundo.

Aun teniendo ciertos rasgos de originalidad —algunas dramatizaciones están realizadas a través de una animación que recuerda al mundo del cómic— y siendo digna de aplauso la intención de despojar al personaje de toda rumorología y cliché para dejar visible al Rasputín histórico y humano, uno no puede librarse de la idea de que la cinta tiene una losa bien pesada: el hándicap del documental “solo para iniciados”. (Javier Acedo)

 

Treblinka (Sergio Tréfaut – Portugal)

Un tren cruza Rusia, Ucrania y Polonia, tierras de dureza y aridez emocional y frío color blanco, con unos pasajeros que son fantasmas del peor sueño que ha vivido la humanidad en el siglo XX: el genocidio judío sufrido durante la Segunda Guerra Mundial.

Bajo esta premisa, el director portugués Sergio Tréfaut organiza un viaje fantasmagórico y oscuro hacia el horror partiendo de las palabras de varios supervivientes del holocausto y poniéndolas en boca de espectros desnudos y ajados por el tiempo, fantasmas del pasado que perviven en el pensamiento colectivo de un continente que todavía conserva heridas de guerras pretéritas, pero no olvidadas.

Con una fotografía nebulosa con ciertos ecos de los experimentos de ficción documental del director ruso Aleksandr Sokúrov, las imágenes que muestra Treblinka son perfecto reflejo del hálito reflexivo que Sergio Tréfaut plantea a la hora de definir cómo se pueden narrar hechos atroces que escapan de toda lógica, ética y moral, para lo que expone una alternativa, el propio largometraje, en el que la muerte y la sinrazón contienen rasgos de un oscuro lirismo. (Javier Acedo)


People that are not me (Hadas Ben Aroya – Israel)

En su ópera prima, la israelí Hadas Ben Aroya participa como directora, guionista, productora y protagonista. Su debut ha recibido el premio a la mejor película en el Festival Mar de Plata o el Premi Talents del D’A Film Festival.

People that are not me es un retrato de esa generación de jóvenes que lleva por bandera las webcams, el WhatsApp o el Tinder para ligar; los cascos de música para la calle, la comida basura, la actitud narcisista, un trabajo que no llena pero que deja tiempo para “sus cosas”; una falta de compromiso con la vida en general y con las personas en particular. Y si tienes relaciones, no está permitido demostrar lo que sientes: la otra persona se podría asustar.

Al principio de la película, su potente banda sonora ya nos adelanta que This is not a love song. Pero la protagonista tampoco sabe estar en soledad, por mucho que aparente que está genial.

Lo mejor de People that are not me es la voz actual de Hadas Ben Aroya. Lo peor es que cualquier buen capítulo de Girls, en apenas 20 minutos, sabe transmitir mejor estos dilemas de las veinteañeras. Queda para el recuerdo la imagen de un tío queriéndose quitar de encima a su ex (literalmente). (Silvia Gutiérrez)

Europe, she loves (Jan Gassmann – Suiza)

Este documental suizo nos sumerge en la crisis europea a través de cuatro parejas que, a su vez, viven sus propias crisis. En ciudades tan diferentes como Sevilla, Tesalónica, Dublín y Tallin seremos testigos de cómo la necesidad de buscarse la vida es una constante. Drogas, empleos precarios, peleas de parejas por los niños, por deseos frustrados, por diferencias de edad… y sexo, mucho sexo como desahogo y catarsis.

Europe, she loves no tiene la apariencia de un documental al uso. Se cuela en la intimidad de los protagonistas, anónimos, que se desnudan en todos los sentidos. Si no fuera por los títulos de crédito, me quedaría la sensación de que sus escenas están guionizadas al completo.

Jan Gassmann nos brinda una mirada muy cercana a la precariedad. Es interesante la sutileza con que muestra cómo las noticias de la radio y de la televisión, aunque hagamos oídos sordos, nos acaban afectando en lo particular. Sin embargo, el resultado final es menos loable de lo que cabría esperar, pues el documental pierde el rumbo y no termina de encauzar su tema. (Silvia Gutiérrez)


Austerlitz (Sergei Loznitsa – Alemania)

Imágenes en blanco y negro, cámara fija, sin voz en off. Ante el objetivo de Sergei Loznitsa pasa todo tipo de gente: jóvenes y viejos, estudiantes, madres con niños, parejas y solteros quejándose por el calor, comiendo sus bocadillos, llevando sus camisetas de Parque Jurásico, sacándose fotos enfrente de las cámaras de gas y haciéndose selfies con la frase Arbeit macht frei.

La cotidianidad de los lugares de mayor interés turístico en Alemania, los campos de concentración nazis, es la protagonista del tercer documental del director ucraniano, que estudia el comportamiento de las masas. Con Austerlitz lo más fácil es acusar a Loznitsa de cierta forma de misantropía, pero teniendo en cuenta la vinculación de la película con la novela homónima de W. G. Sebald, se provoca no solo la aversión hacia dichas masas, sino unas dudas más. ¿Por qué toda esa gente va allí voluntariamente? ¿Para acercarse a una experiencia que nunca han vivido? ¿Cómo se tiene que preservar la memoria histórica de esos lugares?

En la novela de Sebald un hombre, en la búsqueda de huellas de sus padres en los campos de concentración, encuentra una película nazi sobre la vida supuestamente utópica de los judíos en uno de estos lugares. Solo al verla a cámara lenta puede distinguir las verdaderas expresiones en las caras de los prisioneros. Algo parecido hace Loznitsa, al exponer la realidad kafkiana de nuestro presente en los lugares vergonzosos de nuestro pasado. (Anna Kulyk)


Stranger in paradise (Guido Hendrikx – Países Bajos)

Entre la ficción y la no ficción se encuentra el primer largometraje del cineasta neerlandés Guido Hendrikx. Stranger in paradise es quizá la película más heterodoxa y completa (a pesar de su duración bastante humilde de poco más de una hora) entre las muchas hechas hoy en día sobre la crisis de refugiados. En su prólogo y epílogo, sumamente cinéfilos y críticamente sociales, así como en tres capítulos, el director expone concisamente la situación actual en Europa usando una aula, un fingidor profesional y una docena de refugiados más que verdaderos.

El único actor en este espectáculo, Valentijn Dhaenens, representa tres facetas de la política europea: la extrema derecha, la liberal y una tercera, real y burocrática, en sus “clases” con migrantes durante los tres capítulos mencionados. Los interludios entre estos actos están ilustrados por conmovedoras imágenes y una banda sonora que incluye canciones de Neil Young y Leonard Cohen con la intención de añadir un toque un poco irónico, pero sin perder su sinceridad, la cualidad que muchas veces les falta a los pilares, ya muy poco firmes, sobre los cuales se apoya Europa. (Anna Kulyk)


Los objetos amorosos (Adrián Silvestre – España)

Cuando Luz aparece en la estación de tren cargada de equipaje nada hace pensar que su llegada a Italia tenga que ver con la supervivencia. Su aspecto de turista o estudiante europea en busca de nuevas experiencias se queda plantado en la puerta de la habitación que compartirá con otros tres emigrantes. Hasta que encuentra a Fran y cambia de rumbo. Fran es como Luz en la estación. En realidad, la primera película de Adrián Silvestre es como la escena de Luz recién llegada a la estación de tren, donde nada es lo que aparenta. Silvestre derriba los esquemas de sus personajes en apenas unos segundos, sin estridencias. Y esto es quizá lo interesante de Los objetos amorosos, en la que lo inverosímil o dramático de los acontecimientos queda bañado por una capa de naturalidad y cierta ironía. Sin embargo, esa frescura del arranque se pierde en situaciones alargadas que van añadiendo demasiado peso a unos personajes que acaban extenuados por la carga que acumulan. (Laura Carneros)


Scarred hearts (Radu Jude – Rumanía)

Basada libremente en la novela homónima de Max Blecher, Scarred hearts (Corazones cicatrizados) relata la decadencia del joven Emmanuel en un hospital de Rumanía. Los primeros meses de internamiento serán tan soporíferos para este joven judío como lo es la primera hora de metraje para el espectador. Scarred hearts remonta el vuelo en su segunda hora, en la que las relaciones entre Emmanuel y los diversos personajes se volverán más significativas y sus conversaciones más interesantes: sexo, compromiso, guerra, enfermedad, política, amor y racismo se dejarán caer entre camillas y pasillos eternos. Si bien el personaje principal puede resultar un tanto cansino por su afición a recitar anuncios y versos con voz falseada, esto se le perdona (en ocasiones) dado su deplorable estado. La experimentación y el horror que sugieren los dudosos métodos de sanación (que no llegan a mostrarse pero se intuyen) contrasta con la estética inmaculada de la película, que la hará, si cabe, disfrutable. (Laura Carneros)

 

Y hasta aquí llega la primera crónica del Atlántida Film Fest 2017. La próxima semana publicaremos una nueva crónica con más películas destacables de este festival de cine online.

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