El mes pasado hicimos un repaso a la historia de nuestro cine desde la primera película española hasta la dictadura militar de Miguel Primo de Rivera, quien trasladó la aún embrionaria industria a Madrid y Valencia. Hoy vamos a averiguar de qué manera evolucionó el cine desde entonces hasta el fin de la dictadura en 1931.

Los años 20 fueron los del cine de inquietudes socioculturales. Se rodaron películas sobre las costumbres populares de las clases medias españolas, como Las de Méndez de Fernando Delgado. Armand Guerra retrató por primera vez la figura del bandolero en el cine con Luis Candelas o El bandido de Madrid, que pudo haber sentado las bases de un western a la española de haberse cultivado más el género.

Tal era el afán de los cineastas de la época por reflejar la realidad social española que algunas de sus películas causaron cierta polémica. Por ejemplo, en 1926 se estrenó una cinta sobre un matrimonio por interés titulada La malcasada, del periodista Francisco Gómez Hidalgo, que generó tal revuelo mientras estuvo en cartelera que las fuerzas del orden público tuvieron que intervenir cuando una turba intentó asaltar el cine Royalty en Madrid. Dicha película, que además se basaba en un hecho real, trataba el tema del divorcio justo cuando había un proyecto de ley para presentar en el Parlamento. Lo más interesante es que en la obra aparecían toda una serie de personajes españoles importantes de esa época y de muy diversa índole, como Valle-Inclán, Azorín, el conde de Romanones, el propio dictador Primo de Rivera o incluso figuras que tendrían una importancia capital en la futura historia de España, como el presidente del gobierno durante la república, Alejandro Lerroux, o los militares Sanjurjo, Millán-Astray e incluso el propio Franco. Lamentablemente, tal testimonio de la sociedad española no se ha conservado en su totalidad.

En 1927 irrumpió en Estados Unidos el cine sonoro, el cual en los siguientes años inundaría las salas de cine de todo el mundo, sin ser nuestro país una excepción. El boom del sonido tuvo tanta acogida entre el público que grandes masas acudían a ver los nuevos musicales de Hollywood. Fue tal el impacto de esta revolución técnica que arrasó con la mayor parte de los proyectos mudos, y provocó que la producción del cine español se viese mermada durante algunos años hasta resurgir con sus propias películas sonoras. Fue un proceso largo, ya que el sonido en el cine no se asentó tan rápidamente.

“La aldea maldita” (Florián Rey, 1930)

A modo de curiosidad, pese a que se estipule 1927 como la fecha generalmente aceptada del nacimiento del cine sonoro, ya había unos cuantos ejemplos de este antes de su popularización. El inventor estadounidense Lee de Forest, por ejemplo, filmó a la cantante española Concha Piquer cantando en una de sus actuaciones en Broadway en 1923.

De vuelta en España, en 1928 nació el primer cineclub en Madrid de manos de Ernesto Giménez Caballero y un joven Luis Buñuel. De hecho, las primeras sesiones se realizaron en la célebre Residencia de Estudiantes. Así mismo, el crítico Josep Palau organizó las sesiones cinematográficas de la revista Mirador en Cataluña. Se proyectaban sobre todo filmes de vanguardia realizados en Francia y en la Unión Soviética principalmente. Los cineclubes eran testimonio del progreso cultural del país, ya que servían como tribuna ideológica de la generación del 27 y del vanguardismo catalán. Este mismo año se llevó a cabo el primer Congreso del Cine en España. En esta época se formó un grupo de críticos de diverso pensamiento. Algunos, como Juan Piqueras o César M. Arconada, fueron militantes de izquierdas y promulgaron un cine muy al estilo del realismo popular soviético.

Es importante mencionar que durante estos años se realizaron las primeras películas españolas de vanguardia, como Historia de un duro de Sabino Micón, en la que los personajes nunca aparecen completos, o Sexto sentido (1929) de Nemesio Sobrevilla, que mezcla ficción con dimensión didáctica a través de un cinematógrafo. Otra obra relevante es Esencia de verbena (1930) de Ernesto Giménez Caballero, que utiliza novedosas técnicas formales y que contó con la participación de Ramón Gómez de la Serna. No obstante, las obras de vanguardia más conocidas realizadas por un español fueron producciones francesas: las surrealistas Un perro andaluz y La edad de oro, primeras andanzas cinematográficas de Buñuel, estrenadas en 1929 y 1930 respectivamente.

“El misterio de la Puerta del Sol” (Francisco Elías Riquelme, 1930)

1930 fue un año clave para nuestro cine, ya que el 11 de enero se estrenó El misterio de la Puerta del Sol, de Francisco Elías Riquelme, primera película sonora española. Pese al inevitable asentamiento del sonoro, en este mismo año también se estrenó la que probablemente sea la obra maestra del mudo español, rodada por aquel actor convertido en director al que aludimos en el episodio anterior, Florián Rey. La aldea maldita, que recibió unánimes alabanzas de la crítica, refleja la realidad campesina española en un drama familiar, y es heredera de los filmes soviéticos mencionados. La película permaneció en cartelera en París durante todo un año, más tiempo incluso que en España.

Ya en el ocaso de la década, surgieron algunas películas propagandísticas que intentaron recuperar el prestigio perdido de la monarquía, así como filmes poco críticos que recopilaban las mejoras alcanzadas durante los años de dictadura. Pese a todo, ninguna de estas cintas pudo evitar que el 14 de abril de 1931, fruto de elecciones municipales, fuera proclamada en España la Segunda República, que puso punto final a la dictadura militar. Este hecho, junto con el definitivo asentamiento del cine sonoro, marcará el camino que seguirá el cine español durante los próximos años. Si quieres continuar la historia con nosotros, no te pierdas la próxima entrega en Astoria 21.

 

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